|
Corazones Ectópicos
Imagina dos personas sentadas en
cualquier lugar, mirando hacia cualquier parte, sin ver nada
en realidad, no importa el día, ni quienes son ellos. Eso
sí, en silencio.
-
Estás muy pensativo, ¿qué te pasa?
-
Nada, solo… que pensaba algo.
-
¿Y se puede saber qué es lo que te hace estar en otro mundo
en lugar de aquí entre mis brazos?
-
En lo mucho que me costó saber dónde
estaba el corazón.
-
¿Cómo? No te entiendo…
-
Ahora sé que el corazón está a
nuestra izquierda, pero hace unos años me tenía que parar a
pensarlo, como cuando te quedas pensando cuál es tu mano
derecha. ¿Sabes desde cuándo lo sé? Lo sé desde que me lo
rompieron y sentí su dolor. Sentí cómo se iba
resquebrajando, como el hielo. Casi en silencio. Esa fue mi
respuesta, el silencio, para poder aislar su tenue ruido. Y
pude oír el silencio y mi vida se tornó en silencio.
Quedó un trozo grande en el mismo
lugar, pero muchos otros se separaron y viajaron por todo mi
cuerpo, manifestándose de diversas formas.
Algunos, los más pequeños, fueron
capaces de llegar a la sangre y desde ahí fueron a poblar mi
cabeza, donde se unieron a mis neuronas y crearon varios
efectos: en forma de preguntas, un “¿por qué?”, algún
“¿dónde estás?”, otros, en forma de pensamiento, un “sin ti
no puedo”, miles “te quieros”, y otros más también poblaron
mi voluntad y mis sueños. La mayoría de los que quedaron
allá arriba se unieron a mis recuerdos y los volvieron
dolorosos.
Otros trocitos, se quedaron un poco más
abajo, y salieron de mí en forma de lágrimas. Éstas habían
perdido su color, eran transparentes, porque ya no tenían
alma, como yo tampoco.
Muchos quedaron alojados en los
músculos de la cara, y no me permitían sonreír porque me
dolía. Dolían demasiado. Como los otros que invadieron el
resto de los músculos, y por eso evitaba moverme.
Y así se fueron apoderando de mi ser.
Hicieron, los que llegaron al estómago, que nunca quisiera
comer, que no me acordara, porque ellos ocuparon el lugar
natural del alimento, los de los pulmones me cortaban la
respiración y no sentía el aliento del mundo, los de los
ojos me cegaban y sólo podía ver la imagen del momento en
que comenzó todo, los de los oídos me hacían escuchar sin
parar las palabras que los originaron, las de la ruptura;
los que quedaron junto a mi piel me hacían sentir un roce
cariñoso pero que, sin embargo, al igual que los recuerdos,
ahora dolía al hacerse presente.
El mayor de todos, el que quedó en el
pecho, dejó de funcionar y dejé de sentirlo. Estaba frío el
tacto, no se movía, no tenía ningún sentido. Se estaba
atrofiando.
Y todos ellos estaban conectados entre
sí, y cuando se activaban unos, hacían que el resto se
activara después y que recordara, que dejara de moverme, de
respirar, de sentir otra cosa que no fuese dolor. Y salían
en forma de lágrimas que caían al suelo, donde se perdían
para no volver a mí.
Afortunadamente no se perdieron
definitivamente. Quedaron en el camino y tú los pudiste
encontrar. Y me los devolviste, pero ya estaban sanos. Tu
risa hizo que los de mi cara cayeran y me dejaron sonreír a
tu lado. Tu presencia alejó los de mis ojos. Tus manos se
llevaron los de la piel y ya no me dolían las caricias.
Volví a respirar el aliento del mundo, tu aliento. Tus
palabras ayudaron a que se fueran de mis oídos y
desactivaron los de mi mente. Ya me muevo, y recuerdo sin
dolor, no caen más lágrimas, porque ya no hay motivos.
-
Pero aún falta uno: el mayor… ¿Qué
pasó con él?
-
Ese, ese es el mejor. Fueron tus
besos los que lo devolvieron a la vida. Ahora ya funciona,
ya late por sí solo. Recordó para qué servía, y vuelve a
crecer, sano y fuerte. Ya no queda ninguna señal en él de
que un día se rompió.
-
¿Y por qué estabas en silencio
ahora?
-
Ahora estaba en sintiendo todas esas
sensaciones a la vez. Y volví a sentir que lo tengo a la
izquierda. El corazón a la izquierda y a ti abrazándome
fuerte.
Cristina Mateos Montes
Tercer Curso
¿Qué es el Plan
Bolonia?
Como ya sabéis, este plan sigue unas
directrices Europeas que se establecieron hace ya unos años (en
2001) en Bolonia. Supongo que la mayoría de vosotros estáis
informados sobre las ventajas de este proyecto que ya ha
empezado a implantarse en España y la Unión Europea:
uniformidad de los títulos a nivel Europeo, créditos ECTS,
facilidad de intercambio entre universidades de la Unión Europea, etc.
Todo esto suscita aprobación en casi todos,
pero una vez que empezamos a indagar un poco, las cosas se
tornan de un color más turbio.
En la actualidad, el gobierno y la mayoría de
las instituciones universitarias están dando a conocer sólo una
parte del plan Bolonia, es decir, la que conoce casi todo el
mundo. Sólo hay que observar el póster a todo color (rojo), "I
love Plan Bolonia", en la entrada de la Facultad.
Pero la financiación, la calidad de la
enseñanza, y el aumento en el precio de las matrículas no se
menciona.
Muchos de nosotros, y me refiero a los
estudiantes de medicina, conocemos el precio de la matrícula en
nuestra facultad, unos 1000 Euros. Pero lo que desconoce la
mayoría de los estudiantes de medicina del nuevo plan (2002) es
que ¡la matrícula subió de un año para otro alrededor del 70%!
Por ponerlo más claro, los alumnos que ahora están preparando el
MIR pagaban una matrícula de unos 600 Euros y los que ahora
cursan el sexto curso pagan 1000 Euros.
Y si preguntáis a colegas del plan antiguo,
os dirán que tenían más horas de clase y más prácticas que las
que nosotros tenemos en la actualidad. Vamos, que pagamos MÁS
pero recibimos MENOS.
Esto está directamente relacionado con el
Plan Bolonia. Recordad que las directrices del plan Bolonia se
establecieron en 2001.
Pero vayamos por pasos.
¿Qué hay de la calidad de la enseñanza? En
España, la mayoría de las licenciaturas se cursaban en 5 años.
Cada año se pagaba una matrícula, que en la actualidad es de
unos 700 Euros de media. Ahora, muchas de las licenciaturas se
cursan en 4 años. Es decir, que los universitarios reciben un
año menos de formación gracias a las reformas relacionadas con
el nuevo espacio europeo. Un año menos de gastos para el
ministerio de educación. ¿Es eso una mejora en la enseñanza
superior?
Además se quiere reducir el aporte de la
enseñanza teórica a favor de una enseñanza "activa" del
alumnado. En otras palabras, el alumno tiene que preparar un
trabajo y exponerlo en clase. El profesor irá perdiendo ese rol
activo (en mi opinión la esencia de la enseñanza) de enseñar a
sus alumnos. Ahora los alumnos se dedicarán a buscar
información por Internet.
También se quiere incrementar la enseñanza
práctica (en laboratorio, prácticas en hospitales...) pero como
ya estamos experimentando, la financiación no sigue, y acabamos
teniendo menos teoría y menos prácticas a la vez.
¿Y la ingerencia privada en la enseñanza
superior? Aquí también podemos hablar del presente y no
especular sobre el futuro. Como ya sabéis, todos nosotros
estamos obligados a poseer un carné universitario patrocinado
por el Banco Santander. Un banco que tiene en su base de datos,
nuestros datos personales, incluyendo como no, la titulación que
estamos cursando sin que podamos hacer nada al respecto. Ni qué
decir de los problemas que hemos tenido con el carné. Todavía
hay alumnos paseando las tasas de un lado para otro gracias a la
ineficacia del mayor banco de España.
Esto no es más que el comienzo de lo que se
avecina con la entrada de la empresa privada en el ámbito de la
universidad pública: decisiones arbitrarias sobre
investigaciones, planes de estudio y un largo etcétera.
¿Y las matrículas? Como ya he comentado,
estas aumentaron un 70% en 2002 para los estudiantes de
medicina. Pero el nuevo espacio europeo quiere transformar los
planes de estudio de manera radical. En lugar de tener
licenciaturas de 5 años, tendremos 3 años de grado más 2 de
Master (con la excepción de las carreras de medicina y
arquitectura). Pero lo que no se dice es que los Másters tendrán
una tarifa más elevada. En la actualidad se habla de 1400/año.
Es decir, el doble de la matrícula actual media para cualquier
año de licenciatura. Además, ¡las plazas de Master serán
limitadas!
Este modelo es una copia del modelo
anglosajón, en el que el grado tiene un precio más o menos
homogéneo, y el master un precio libre que puede aplicar la
universidad que lo distribuye además de establecer un límite de
plazas.
También quieren eliminar las becas de toda
la vida por "préstamos-beca" que habrá que devolver al acabar la
carrera (con ciertas condiciones). Esto significa que tendremos
una especie de hipoteca, y no una beca del Estado como se venía
haciendo (modestamente) hasta ahora.
¿Y qué decir de la supuesta mayor movilidad?
Según un estudio de la asociaciones nacionales de
estudiantes europeos (National Unions of Students in Europe), la
reforma de los grados-master ha tenido como consecuencia el
efecto inverso. Ahora las universidades pueden proponer sus
propios grados sin un patrón nacional de grados y calificaciones
que pueda garantizar la calidad de los diplomas. Y ponen como
ejemplo, a dos estudiantes matriculados en matemáticas en dos universidades
diferentes (¡del mismo país!) que no tienen las mismas
asignaturas, ni el mismo nombre para el título, ni la misma
calificación, etc. Como no existen las regulaciones a nivel
nacional que existían antes, ya no hay coherencia entre los
grados propuestos. Las principales consecuencias de esto, es que
la movilidad entre dos universidades es ahora más complicada que
con los planes antiguos además de romper esa igualdad formal que
existía entre las dos titulaciones. Muchos de los estudiantes
SENECA tienen la misma experiencia en España.
Resumiendo: Nos quitan horas teóricas,
tenemos menos prácticas, pagamos más por las matrículas, nos
obligan a "donar" nuestros datos personales a bancos, nos quitan
las becas y nos dan préstamos, nos quitan titulaciones (Historia
del Arte, Filologías, carreras técnicas...), y encima de todo
esto, la empresa privada tiene cada vez más voz en la
elaboración de los planes de estudio.
Qué duda cabe, que el proceso de Bolonia
tiene mucho a su favor, al menos en su retórica, pero lo
esencial es lo que se aplica y no lo que se dice.
Como bien dice el último informe sobre las
tendencias de la implementación del plan Bolonia (European
University Association), -el "objetivo social" del proceso de
Bolonia es asegurar el acceso igualitario a los estudios
universitarios para todos...-
Pero la realidad es otra bien diferente. Los
diferentes gobiernos que han pasado por aquí han ido reduciendo
sistemáticamente el gasto público en educación con respecto al
PIB. En 1993 era del 4,9% para bajar al 4,25% en 2004 (datos de
eurostat). Actualmente de los 27 países que componen la Unión Europea, sólo
Eslovaquia, Rumania, Grecia y Luxemburgo (por razones obvias)
dedican menos que España al gasto público en educación.
Para más inri, la comunidad educativa
considera necesario un aumento de hasta el 6% o 7% del PIB para
que España abandone el furgón de cola en materia educativa. Sí
señor@s , ¡nuestros gobernantes nos alejan de la media europea!
En lo que se refiere a la enseñanza superior,
y aunque durante los últimos años se ha incrementado el gasto
público en la enseñanza universitaria, este es el país de
la UE que menos aporta a la enseñanza superior,
sólo por detrás de Eslovaquia, República Checa e Italia.
¿No pensáis que habría que difundir esta información para que
los estudiantes podamos tener una visión más crítica?
Un saludo.
Alejandro Fernández Debouchaud
Tercer Curso
"Lo malo de cumplir un sueño es que te quedas
sin él"
Hace aproximadamente dos semanas, mientras
andaba yo curioseando por Internet, leí una frase que afirmaba
la pérdida de un sueño al cumplirse.
¿En realidad lo creéis así? Sin darme cuenta
mi cabeza comenzó a darle vueltas una y otra vez, esa idea no
dejaba de revolotear por mi subconsciente...
Una de las primeras cosas que te preguntas
cuando tomas una decisión es sobre la posibilidad de caerte; si
me caigo, ¿volveré a levantarme?; si puedo hacer realidad mi
sueño, ¿perderé la ilusión?, ¿vendrá otro sueño?...
¿Acaso Disney no soñó con un mundo?, ¿acaso
se mantuvo inmóvil por miedo a perderlo? Intentó proyectar ese
mundo soñado y lo tuvo más vivo que nunca, e incluso consiguió
introducirlo en las ilusiones de multitud de niños. ¿Acaso no
puedo yo intentar proyectar mi soñado futuro?
Después de llevar un tiempo en esta facultad,
me siento con capacidad para responderme a aquellas preguntas
que me hacía sentada frente al ordenador y que me parecían
retóricas. Hoy puedo decir que comienzo a ver mi sueño camino de
la realidad y, que no sólo no lo he perdido, sino que ha
crecido, ha arrastrado consigo el nacimiento de incontables
ilusiones a modo de neoplasia, ilusiones que a medida que pasan
los días se van alimentando de todos los pensamientos anteriores
y que, espero, nunca mueran.
María Soriano
Primer Curso
Carta a los Estudiantes de Medicina
Queridos amigos y amigas de Alveolo:
Solo unas
palabras para trasmitiros mi más sincero agradecimiento por
vuestro apoyo en las pasadas elecciones a Rector. Lo he
hecho personalmente con muchos de vosotros pero quiero
también hacerlo a través de ALVEOLO para intentar llegar a
todos. Vuestro apoyo tras tantos años de trabajo y
dedicación a
la Facultad
supone para mí un estímulo extraordinario no solo para
seguir trabajando en la docencia y en la investigación con
mucho más entusiasmo sino, sobre todo, para seguir creyendo
en los mismos ideales que me llevaron a dedicarme, cuando
tenía vuestra edad, tanto a la medicina como a la vida
universitaria. Estoy seguro de que esta experiencia de
participación electoral activa que habéis vivido os podrá
valer en el futuro para comprender que en la vida siempre
será mejor luchar y soñar, aunque perdamos, que abandonar y
rendirse por adelantado. Quiero que sepáis que estoy a
vuestra total disposición para lo que podáis necesitar de
mí. Por cierto ¡Mucha suerte en los exámenes y, por
supuesto, a luchar y a no rendirse de antemano!
Un fuerte abrazo para todos.
Antonio Campos
Las elecciones a Rector y la tala de
árboles
Mañana día 12 de Diciembre se celebra la
segunda vuelta de las elecciones a rector. Pocos minutos después
de levantarme da vueltas en mi interior una pregunta, ¿Qué voto?
Rápidamente surgen en
mi cabeza
algunas ideas que quedan
condensadas en el título: “La elecciones a rector y la tala de
árboles”. En él se resumen los sentimientos que en mi
aparecieron tras observar los resultados de la primera vuelta.
¿De qué sirvió mi voto?
Gracias al sistema de ponderación de voto
establecido en la universidad, el voto del estudiante cuenta
poco o nada. Con los resultados en la mano, es fácil deducir que
la decisión final recae en manos del profesorado. De ahí que
exagerando como buen andaluz llegue a la conclusión de que el
voto del estudiante sirvió para poco más que para gastar papel y
fomentar la “tala de árboles”. En definitiva unos cuantos kilos
de papeletas con una cruz aquí o allá.
Este sistema de ponderación en el que al
profesorado le corresponde un 51% se justifica por algunos
argumentos que vengo escuchando con motivo del proceso
electoral.
Por un lado, se dice que los profesores saben
más que el alumnado sobre el funcionamiento de la universidad;
es decir, conocen más a fondo como funciona, sus necesidades y
en definitiva cual es el rector que más favorece a ésta. Además,
se argumenta que el profesorado ha de estar en la universidad de
por vida y por tanto el camino que esta institución tome le
influye profundamente.
Dando por válidos
estas razones me pregunto una cosa, ¿y el
P.A.S? ¿Por qué no se le aplican a
este colectivo esos mismos argumentos? ¿Acaso ellos no conocen
también las necesidades de la universidad? ¿Acaso no van a ser
miembros de la universidad durante muchos años, al igual que el
profesorado? En este sentido, no entiendo como se sostiene el
12% que pondera su voto.
También me planteo otra cuestión. Quizás sea
verdad que el profesorado está más involucrado en la vida
universitaria, pero también está más influido por intereses
personales.
El resultado de unas
elecciones a rector tiene consecuencias que van más allá del
interés universitario. Hablo de dotaciones económicas a
departamentos, proyectos de investigación, cargos de
responsabilidad, plazas de profesores titulares que dependen en
cierta medida del resultado de este proceso. La decisiones que
se toman en relación a estos temas dependen, en ocasiones, de
quién está sentado en el sillón así como de los más variopintos
afectos personales. No olvidemos por tanto, que todos estos
asuntos influyen en el sentido del voto del profesorado, ese
colectivo
cualificado y conocedor de las
necesidades de la universidad…ese 51%.
Sin embargo, hay otro colectivo que no es
inocente: los estudiantes. El grado de implicación de los
estudiantes en la vida universitaria es, generalizando, bajo.
Sin duda, resultados como éste favorecen algo que de por sí ya
está presente en éstos: La desilusión, la desgana, la apatía.
En este sentido me planteo una reflexión:
¿los estudiantes participamos poco porque se nos tiene poco en
cuenta o por otro lado se nos tiene poco en cuenta porque
nuestra implicación es baja? No sé la respuesta, lo que sí tengo
claro es que es responsabilidad de todos que el alumnado se
implique mucho más en la vida universitaria.
Los estudiantes, pienso, somos los que damos
sentido a la universidad, somos el por qué de su existencia.
El fin primero de la universidad, no es la
investigación ni dar trabajo al profesorado y P.A.S. Su fin es
formar en sentido amplísimo a los estudiantes, los adultos de la
sociedad venidera. A veces siento que la universidad se reduce a
una institución que estandariza unos mecanismos de
almacenamiento de información por parte del alumnado y que
evalúa cómo se ha producido este almacenamiento. Sin duda, una
universidad reducida a esto es una universidad herida de muerte.
Parte de culpa recae sobre nosotros, los
estudiantes. En general, no aprovechamos los mecanismos de
representación estudiantil que se nos ofrecen. Y esto es
imperdonable. Hemos de implicarnos en la universidad, sentirla
nuestra, sentirnos en ella, protagonistas en el reparto.
Por otro lado, me
planteo hasta qué punto estos hechos trascienden de la vida
universitaria. Los alumnos que en las pasadas elecciones
participamos con un escaso 20%, en un corto periodo de tiempo
seremos los adultos de nuestra sociedad. ¿Qué ocurrirá cuando
tengamos que votar elecciones generales? Si sentimos lejos la
universidad, ¿donde quedará el parlamento de nuestro país? en
Júpiter. Esta costumbre que estamos tomando consistente en un
cómodo: “que decidan por mí” da un poco de miedo,
aun más teniendo en cuenta la
categoría de la clase política que habita este país.
En fin, ven cómo
partiendo de unas elecciones he hablado de lo humano y de lo
divino (bueno, de esto último creo que no).
Así por lo menos, aquellos kilos de
papeletas de los que hablaba al principio de estas frases han
servido de algo: me han hecho pensar. Sin duda, volveré a votar
mañana, a ver de qué sirven los nuevos kilos…
Por último comprendo
y espero que algunos no estén de acuerdo con estas líneas. Es
normal, es
sólo una opinión: la mía. Y además,
como toda opinión, es subjetiva y nace vinculada al error.
Si esta mañana hubiera deseado que mis
pensamientos caminaran por la senda de la objetividad y la
corrección, no hubiera escrito este artículo, me hubiera
dedicado a estudiar el tema de patología general que tenía
programado, estenosis aórtica.
Jesús Barea Mendoza
Tercer Curso
El viejo árbol
El viento soplaba con
ternura acariciando las hojas del bello y viejo árbol. Sus ramas
bailaban al ritmo de los silbidos que nacían entre los labios de
la naturaleza, elevándose a grandes alturas, observando así el
apacible paisaje que se extendía a su alrededor. El sol
calentaba su interior, haciendo brotar flores que lucían
elegantes vestidos de llamativos colores vivos y agradables,
atrayendo a cualquier ser que pasease por la zona.
Sin poder contener su alegría, el viejo árbol lanzó semillas a
la desnuda y celosa tierra que lo sustentaba. El cielo,
emocionado, dejó caer unas silenciosas lágrimas que complacieron
a la oscura y serena tierra. Ésta, animada, ayudó a las
recientes e inexpertas semillas a descubrir el suave y hermoso,
aunque a menudo injusto y calamitoso, "mundo exterior".
Brotaron nuevas ramas del suelo con el paso del tiempo. Se
asomaban con cuidado, protegidas bajo las sombras del voluptuoso
y hábil árbol que ya conocía los azotes del mundo, adormecidos
en su seno cual recién nacido entre los brazos de su madre.
El viejo árbol extendía sus fuertes raíces a
grandes profundidades, anclándolas en la base de la existencia.
Acariciaban y nutrían a las limitadas y minúsculas raíces de sus
vástagos. Estos descendientes se acostumbraron paulatinamente al
ambiente que les rodeaba, bajo los cuidados y consejos de su
progenitor.
Los jóvenes árboles crecieron gracias a que eran capaces de
compartir lo que la naturaleza les ofrecía. A la vez
desarrollaron sus raíces, su "mundo interior", de forma
extraordinaria. Se hicieron conscientes de su existencia y se
abrazaban entre ellos y con su creador bajo tierra, por medio de
sus raíces discretas, ocultándose del tiempo.
Pasaron muchas estaciones: sufrieron heladas y frío, se
refugiaron en el calor y resistieron los fuertes vientos.
Llegó un día en que el viento cesó. El gran árbol se sentía sin
fuerzas, viejo y apagado. Alcanzó tal altura que los rayos del
sol quemaron sus curiosas hojas. Sus lamentos flotaban en el
aire, como cenizas que se entregan al viento, posándose sobre
las esperanzas de los demás seres. Sus relucientes y brillantes
hojas se secaron, adoptando un color triste pero natural,
entregándose cada una de ellas a sus hijos, como recuerdo de su
amor. Cayeron en silencio, dejándose llevar por la fuerza
natural de la gravedad... inevitable.
Los demás árboles acariciaron con ternura y respeto estas
memorias que su maestro les escribía en el viento, deplorando al
mismo tiempo por ver cómo su ser más querido se entregaba al
vacío. Silencio.
Su olor, como el eterno éter del espacio, permaneció en ese mar
de lágrimas, atrayendo y resucitando las fuerzas de la
naturaleza que mantendrán con vida a sus infaustos e infelices
hijos.
Pero el viejo árbol no abandonó ese mundo por completo, ya que
sus raíces permanecieron para siempre sepultadas bajo tierra,
abrazando aún a sus hijos, como recuerdo y refugio para éstos
cuando el mundo exterior cambiase repentinamente para mal. Era
un escondite que les servía para ocultarse de las sombras del
ciclo vital.
Así, los ahora grandes árboles, podían recurrir a su "mundo
interior" de vez en cuando para aflojar las penas que a menudo
el "mundo exterior" les entregaba forzosamente...
Mounir Diouri
Tercer Curso
|