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Aquellos príncipes que resultaron ser ranas
Calificar de agridulce la campaña de
elecciones a rector sería excederse en dulzura, más bien
deja un sabor que roza la amargura y la acidez. Lo que
comenzaba como una apertura al alumnado de las puertas de la Universidad, en el
sentido más amplio de la expresión, ha acabado siendo un
bonito escarmiento y una lección que aprender de cara a las
próximas elecciones a rector.
“Nadie vale más que nadie” podría ser
la conclusión, ya que en el momento final todo se destapa.
Todos ansían lo mismo, control y poder. Todos entienden al
alumnado como un colectivo mayoritario (y sin embargo con
capacidad de decisión limitada) al que se trata de contentar
y engatusar, una mayoría a la que ofrecer el cielo aún
siendo perfectamente conscientes de la inviabilidad de gran
parte de las propuestas.
Desilusión, chasco e impotencia ante
las continuas estrategias sucias que se han adoptado durante
la campaña: desde la siembra de bulos y mentiras a las
campañas agresivas y los intentos vergonzosos de compra de
votos, pasando por el reciente tráfico y mercadeo de puestos
de poder a cambio de apoyos de última hora.
Finalmente, destaca la paupérrima
sensación de unión que la Universidad ha dejado
tras de sí. Tanto alumnos como profesorado, enfrentados unos
con otros como si de una guerra se tratase por cuestiones
ideológicas o de conveniencia; volviendo así a caer en los
más trillados errores de la historia.
Dentro de cuatro años llegará la
oportunidad de mejorar; para entonces el alumnado deberá
estar preparado para no caer en el juego sucio y para exigir
y reclamar lo que por derecho le pertenece.
Juan Manuel Morales Moreno
Primer Curso
Pastoral
Universitaria: Experiencia AKOR
La
Pastoral Universitaria
la componemos un grupo de jóvenes cristianos que tratamos de
vivir nuestra Fe en
la Comunidad Universitaria.
A lo largo del curso académico organizamos varias actividades
que nos permiten encontrar “un espacio de confianza” dentro de
nuestra rutina del día a día.
Entre otras
actividades, la gran novedad de este curso es sin duda la
“Experiencia Akor”. Akor es el nombre que se da en
la Biblia
a un valle de desgracia que Dios convirtió en la Puerta
de la Esperanza. Y
se tituló así porque en la calle también encontramos una puerta
a la esperanza. La experiencia consiste en reunirnos dos jueves
al mes en la Plaza
de la Universidad,
para salir al encuentro del pobre, de aquellos que al caer la
noche hacen de un montón de cartones sus camas o que convierten
la estación de autobuses en un “Palacio 5 estrellas” donde
resguardarse de las duras noches de frío de Granada. No llevamos
nada, tan solo nuestro ofrecimiento, compañía y un ratito de
conversación. A veces sales con la intención de ayudar y hacer
algo por los demás y finalmente eres tú el ayudado. En el último
encuentro que tuvimos, hablamos con un señor mayor que lleva
años viviendo en la calle. Este hombre nos dio un consejo que
nos hizo mucho pensar a los que allí estábamos. Nos dijo:
“Aunque seáis jóvenes y viváis la vida con alegría y entusiasmo,
hacedlo sin prisas, porque pasaréis tan rápido por ella que no
podréis ver todas las tragedias que están a vuestro alrededor”.
Y es que estas tragedias de las que nos hablaba no están tan
lejos como solemos pensar, quizá tan solo a unos metros de tu
casa, en un banco de un parque cercano…
Dentro de unos años seremos médicos, que es
sin duda una profesión de amor y entrega a los demás, por lo que
desde aquí os recomendamos e invitamos a compartir con nosotros
esta experiencia.
Para lo que
necesitéis no dudéis en poneros en contacto con nosotros a
través de nuestras direcciones de correo electrónico o bien
accediendo a la página Web de la Pastoral Universitaria:
www.pastoraluniversitariagr.com.
Antonio
Omiste Romero (Cuarto Curso)
omiste@pastoraluniversitariagr.com
Amalia Vázquez Ballesta (Cuarto Curso)
amalia@pastoraluniversitariagr.com
Ana Mª Lara Ramos (Quinto Curso)
analara@pastoraluniversitariagr.com
I Concurso de Artículos de Salud Pública e
Investigación
Si eres estudiante de medicina y te interesan
los temas de más actualidad de nuestro ámbito, ¡Participa!
La Federación Española
de Asociaciones de estudiantes de Medicina para la cooperación
internacional, IFMSA-Spain (www.ifmsa-spain.org
), convoca la primera edición del Concurso de Artículos de
Salud Pública e Investigación.
Sólo tienes que inscribirte en
http://www.ifmsa-spain.org/concurso;
preparar una revisión científica de un tema de salud
pública (Efectos de mezclar alcohol y otras drogas, causas
físicas/fisiológicas de la anorexia, alzheimer, etc) y mandarla
a concursoensayos@ifmsa-spain.org antes del 30 de enero.
Los textos tienen que ser inéditos con un
máximo de 5000 palabras de extensión y deben contener un aparato
crítico (referencias bibliográficas), ya que deben basarse en
proyectos de investigación sobre el tema elegido.
Pueden participar todos los estudiantes de
medicina, optando a uno de los dos premios, consistentes en dos
intercambios de un mes dentro del programa de IFMSA-spain, a los
países: Italia y Brasil.
Comités de
Salud Pública e Investigación (IFMSA-Granada)
El mejor regalo de Navidad
Era la tarde del 24 de Diciembre. El bullicio
en las calles era tan inmenso como el excesivo juego de luces y
adornos navideños que dotaban a los edificios de un aspecto
ridículo. La gente caminaba de un lado para otro gastándose
grandes fortunas en los últimos preparativos y regalos, sin
dejar que sus ilusiones, puestas en aquella noche, se vieran
congeladas a efectos de un aire gélido y cortante que recorría
incansablemente las calles de la ciudad.
Desde una sucia acera situada al lado de un
cajero automático, un pobre hombre se encontraba recostado sobre
viejos cartones junto a su perro, observando esta escena que
reproducía con tanta fidelidad el descontrolado consumismo de la
época.
Aquel hombre no era un ángel de alas blancas
de los que descansan en lo alto de los árboles de navidad; ni
tampoco uno de estos padres que sale a la calle unas horas antes
de Nochebuena, con los bolsillos llenos de tarjetas de crédito,
dispuesto a dejarse varios días de trabajo en la compra del
último modelo de videoconsola para su hijo. Era más bien uno de
estos señores que con frecuencia observamos cuando vamos
caminando, y que fingimos no ver por su aspecto sucio y
desarropado, por miedo a prestar demasiado interés…Era de los
pies a la cabeza, un marginado social. Un hombre al que su vida
lo había llevado a ese triste presente. Mientras veía a los
niños pasar, cogidos de la mano de sus padres y atiborrados de
de prendas de ropa que sólo dejaban al descubierto una chispa de
luz procedente de sus ojillos emocionados, recordaba también a
su hija, aquella chiquilla feliz que se había convertido en la
única razón de su existencia y que justo en ese día se cumplía
el aniversario de su muerte .
Se había criado sin
madre, ya que ésta, enferma como estaba, no resistió el parto,
aunque apenas la cría lo notó, pues su padre en todo momento la
colmó del más inmenso de los cariños. La niña creció feliz hasta
que a los trece años, la muerte la sorprendió transformada en un
coche conducido por un alcohólico. Desde aquel momento, la vida
de nuestro vagabundo cambió radicalmente. Recibió la baja
laboral por depresión, la cual nunca pudo superar, y a raíz de
ello, fue abandonando progresivamente todo, hasta los deseos de
vivir. Todo ello lo llevó a deambular por las calles junto a lo
único que le quedaba de su hija (aparte de los recuerdos y
lágrimas vertidas por ella a cada instante): su perro. Se lo
había regalado cuando tan sólo era una cría. Pensando en todo
esto, y a consecuencia del intenso frío, su cerebro comenzó a
delirar, en forma de sueños; en éstos imaginaba como sería esa
noche al lado de sus seres más queridos. Se encontraba en un
lujoso salón. En la zona central reposaba una mesa cargada de
platos variados y, a ambos lados de ésta, se situaban los dos
únicos seres que habían conseguido llenar su vida de felicidad:
su mujer y su hija. Ambas lo miraban con una mezcla de
curiosidad y fantasía, a medida que se acercaban progresivamente
hacia él con un movimiento lento y vaporoso, como si flotaran en
el aire, como si volaran. Sus brazos se extendían con el fin de
poder abrazarlo…y tras recibir el más valioso de ellos, el
hombre observaba como su hija se le acercaba al oído, para
susurrarle al
alma unas palabras: “Éste es tu
regalo... ¡Feliz Navidad!
En esos momentos el hombre dejó de sentir
bajo su piel el frío suelo de la calle, y dejó todo aquel
sufrimiento que había estado martirizándolo durante tanto
tiempo. Cada vez, su sueño adquiría mayor profundidad y
realismo. El dolor estaba dejando paso a una repentina sensación
de bienestar…por su mente y su cuerpo sólo fluían las palabras
más bellas jamás oídas y pronunciadas por el nítido recuerdo de
su hija: ¡Feliz Navidad!...Sin duda, uno de los mejores regalos
que había recibido en toda su vida…
José Terrón Barroso
Tercer Curso
Test de sabiduría para personas
humanas
¿Sabías que hay personas humanas que asisten
a cursos/jornadas a pasar apuntes o a leer el periódico? ¿Sabías
que hay otras “interesadas de verdad” en estos cursos/jornadas
que se quedan sin plazas porque siempre hay un límite de
inscripciones?
¿Sabías que los
ordenadores del Aula de informática contienen virus (bichos,
¡ole
la Micro!)
raros?
Bueno, si no sabías lo anterior, ¿sabías que,
cuando haces cola para secretaría, metiéndote en la fila de
“entrega de fichas” aunque sea para hacer la matrícula, tardas
menos tiempo en hacer el papeleo (de la matrícula)? ¿Y sabías
que a la gente que está en la fila de “matrículas” no le importa
que la adelantes?
¿Sabías que si un día te dejas el estuche en
tu clase, al día siguiente ya no hay manera de encontrarlo ni en
la conserjería? Tu estuche de toda la vida perdido para siempre,
porque tiene pies propios y ha decidido iniciar nuevas
aventuras…
¿Sabías que la asignatura de libre
configuración de “Inglés Médico” existe porque un grupo de
personas insistió en que hacía falta eso?
¿Sabías que todavía existen profesores de
esta Facultad que luchan contra el “powerpointización” de las
clases? ¿Y sabías que hay profesores que no son capaces de dar
ninguna clase sin el ordenador de intermediario?
Pongamos que hasta aquí
no sabíamos nada, entonces ¿sabías que cuando se regala ketchup
o mostaza con la Gaceta
Universitaria, las
salsas se agotan 50 veces más deprisa que los periódicos, que de
hecho se quedan ahí dos semanas más, hasta el próximo número?
¿Sabías que en los supermercados se venden estas salsas pero los
periódicos no?
¿Sabías que había cuatro candidatos al rector
cuando fuiste a votar en la primera vuelta?
¿Sabías que hay un montón de tablones de
anuncios donde se anuncian cosas, muchas de ellas interesantes y
que a la mayoría de la gente no le interesa ninguna? ¿Sabías el
porqué?
¿Sabías que hay un contenedor para cada tipo
de desecho? ¿Y sabías que estos contenedores están en un sitio
público de la facultad?
Y esta va para nota: ¿sabías que los cambios
se logran si “piensas en global y actúa en local” y si te pones
a ello de verdad?
¿Sabías que hay muchos más “saberes” que
contar?
Canxing Liu
Tercer Curso
Celebrar la Navidad
Se acerca la Navidad
otro año más. Y, cómo siempre, no faltan las voces que
critican esta celebración, ya sea por su trasfondo religioso
o por la vorágine consumista que, al amparo de las
multinacionales, se hace control de las conciencias estos
días. Por eso, creo que sería importante reflexionar acerca
del origen de esta fiesta.
Ya el primitivo
neandertal se daría cuenta de que los días se acortaban, que
el Sol daba cada vez menos calor y que la tierra se volvía
yerma. Como primer ser verdaderamente consciente de la
realidad, pensó (no sin razón) que el Mundo se acababa, que
llegaba a su fin. Así llegamos al 21 de diciembre (solsticio
de invierno), cuando, para sorpresa de nuestro mono
inteligente, no sólo no se acababa el mundo, sino que
empezaba otra vez. Y con más fuerza; porque cada vez los
días eran más largos, la nieve se derretía y las flores
llenaban el páramo hasta entonces helado. No es de extrañar
que pensase que esa noche el viejo Mundo se acababa y nacía
otro. Este mensaje, preciosa metáfora de la vida, no por
venir de este simio prehistórico deja de ser válido. El
Mundo no se acaba, sino que muere y nace otra vez. No hemos
de tener miedo ante el fin del Universo: formamos parte de
una historia interminable. Todo en el Cosmos es un volver a
empezar. No hay un fin, y, por lo tanto, no hay muerte. Así
pues, la Navidad
con mayúsculas tiene un significado trascendental: nos pone
en contacto con la Eternidad,
con la Infinitud.
Posteriormente,
la cultura humana le fue dando forma a este sentimiento
existencial tan cargado de alegría. Primero fueron los
romanos y los celtas, con la fiesta del nacimiento del dios
Sol. Siglos más tarde, la Iglesia,
como en tantas otras ocasiones, cristianizó el mensaje. Y es
lógico pensar que, con el devenir del tiempo, la fiesta que
originariamente debiera celebrarse el 21 de diciembre pasase
al día 25, fecha actual en la que celebramos el día de
Navidad. Así pues, creo que queda demostrado que la Navidad
no es una celebración cristiana, sino que pertenece a lo más
profundo del corazón
humano, por lo que todos
estamos llamados a celebrarla.
Es cierto que, en
nuestros días, el consumismo que nos han vendido todas las
grandes empresas
parece haberse adueñado del
espíritu de la Navidad.
Eso ha de
hacernos reflexionar en cómo la celebramos, pero lo que no
puede es hacernos olvidar la que es la fiesta más entrañable
de todo el año. Por eso, y a pesar de lo que digan algunos
intelectuales amargados, os invito a que celebréis por todo
lo alto esta Navidad.
Feliz Navidad y Año Nuevo.
Rafael Martínez de la Ossa Sáenz-López
Cuarto Curso
El Santo Sudario
Estábamos colocándole el sudario; era
la primera vez que lo hacía, con todo lo que ello conlleva…
cuando de pronto veo como la tela se eleva, al colocarla
sobre la boca del ya supuesto cadáver… un hálito de vida que
se resistía a ser sellado, agonía muerta en vida, por el
descuido, la ignorancia, la bestialidad de bestias con bata
blanca… De pronto su cuello llama a mis ojos para mostrarme
sus últimos abrazos a la vida, de despedida… ¡Ey! ¡Que está
respirando! El susto que me llevé fue tremendo, sumándole el
“respeto” que ya de por sí suponía para mí esta situación.
La orden había
sido amortajar a la paciente, ya muerta, como me quedé
cuando, como si de
La Verónica
y El Santo Sudario se tratase , esta máscara de exhalación
se formaba “manifestándose” en la tela, quizás clamando un
trato digno en los últimos momentos de su vida…Tal que así,
y oportunamente comunicado, tuvimos que esperar, brazos en
cruz, a que se derramara su última gota de vida (clínica y
oficialmente muerta) cual velatorio al quicio de la puerta
que separa la vida, de la muerte, delicada y subjetiva
franja que nos rodeaba, sintiendo el estremecimiento
por la caricia de la vida o el frío roce de la muerte.
Entrecortado mi ánimo, fui consciente de que este recuerdo
no pasaría a mejor vida , sino que me acompañaría
eternamente en mi vida futura de enfermera…
Así
nos contaba Zoraida, de tercero de enfermería, entre la
emoción y la indignación, como la perspectiva de su
profesión había cambiado en los últimos tiempos, virando
hacia un pesimismo, desilusión… o más bien el endurecimiento
que tantas situaciones de falta de humanidad de muchos
“¿profesionales de la medicina?” le habían provocado, pero
también muchas ganas de luchar y cambiar las cosas, en una
profesión que tanto le aporta. En ese largo paseo por las
calles de Granada, nos contaba lo duro que había sido ese
día, su desesperación en urgencias: un hombre con una
hipoglucemia brutal esperaba y esperaba…ella iba y volvía a
avisar a la médica, que siempre postergaba la actuación…ella
se sentía impotente, sabía exactamente lo que necesitaba,
pero necesitaba una y solo una cosa más: el permiso de la
médica, porque ellos tienen la última palabra, y además a
muchos médicos endiosados les sienta tan mal que les digan
lo que hay que hacer…y no dudan en recriminarlo a los
enfermer@s que se atreven a cruzar la frontera del sentido
común, que para algunos es el menos común de los sentidos…
En estos tres años han encontrado médicos
excepcionales, que les han acompañado y enseñado, con los
que han aprendido una excepcional práctica médica y
asistencial, son médicos de verdad, con todo el peso que
esta forma de vida tiene, quizás
demasiado para algunos, que se quedan con un renombre
sin hombre, porque es penoso y duro para enfermeras como
ella el ver que los pacientes, se pasan todo el día
preguntándoles ¿Cuándo llega el médico?: esa espera es para
muchos su única y diaria esperanza, el motivo que les hace
soportar a veces el dolor, o el simple hecho de estar
“atados” a una cama, muchos sin familiares que les acompañen
y el médico viene a ser su pequeño dios…un ser que a veces
sale rana, y que al llegar ante su paciente paciente, no es
capaz de dirigirle una palabra, de decirle lo que sea para
tranquilizarlo, de explicarle un poco que le pasa…quizás de
repetirle una vez más lo que ya le ha dicho tantas veces…una
angustia que si no se alimenta puede con los pacientes…y con
las enfermeras…La dura realidad para los enfermer@s es que a
pesar de ser ellos los que tienen realmente un trato directo
con el paciente, con los que llegan a establecer verdaderos
vínculos afectivos por ambas partes ( muchas veces duramente
cortados por la muerte), es la palabra del médico la que
espera el paciente, su visita, ellos necesitan por lo menos
sentirse atendidos por él…demasiado peso sobre algunos
hombros, que lo dejan resbalar con desprecio…como el caso
que vivió Zoraida hace unos días: uno de estos médicos
“chulitos” llega
a la habitación y casi sin pasar de la puerta, con la mano
en la barbilla, dice: “ bien…a ti te tengo controlado, a ti
también…a ti estamos viendo a ver…muy bien” y se va; os
podéis imaginar la cara con la que se quedaron los pacientes
ante esta especie de “House postmoderno”.
Todo esto no es ficción y ese es el
problema: vivimos tan aislados en el cascarón de la facultad
o las prácticas de juguete,
que no sabemos lo que hay ahí fuera, lo que nos
espera, y muchos se darán cuenta de que no es oro todo
título que reluce, que hay situaciones en las que no te
salva tu “caché” de estudiante de medicina ,ni mucho menos
los apuntes de “Mario”…la muerte no es una caricatura de
Pesadilla antes de Navidad, muy graciosa y chula de llevar
en diversos complementos y variedades (así notarán que soy
estudiante de medicina y que yo me permito jugar hasta con
el desfasado y poderoso simbolismo de la muerte). La vida y
la muerte serán dos cartas que dependerán de ti en la baraja
del destino de muchas personas…notarás su aliento que espera
a que te decidas a mover la pieza justa y necesaria, para
que la enfermedad no haga “jaque mate”, proclamándose reina;
es nuestra responsabilidad y no es un juego.
Muchos no están preparados para todas
estas cosas, pero demasiado tarde es cuando se dan
cuenta…Nos cuenta Zoraida como no pudo aguantar a una
estudiante a la que en
una rotación su médico le enseñaba la Cándida que una mujer
mayor, enferma terminal, tenía en su boca, a la vez que
emitía unos incomprensibles sonidos…la estudiante no tuvo
que decir ni una palabra: su cara de asco y desprecio a la
paciente, eran tan evidentes que quemaban; ¿qué haces aquí
si no sirves para esto? Sólo la enfermera supo lo que la
mujer pedía: un vaso de agua.
Por último, estos días Zoraida no puede
olvidar como será la cena de Navidad de una paciente suya,
tan cerca todos los días del pollo de Nochebuena…hace poco
en visitas ambulatorias tuvo que ir a cuidar las úlceras de
una paciente: llegó a una casa-mansión: no estaba dentro de
una telenovela de Miami, estaba en los Ogíjares: fue pasando
lujosas entradas y grandes habitaciones…pero la sorpresa más
grande fue el corral de gallinas que tuvo que atravesar para
llegar al habitáculo en el hueco de una escalera donde
tenían a la abuela, que ya ni hablaba; la mujer por la que
ellos estaban en el mundo, pero por la que ni se habían
preocupado en aprender a acostar en la cama de manera que no
se hiciera úlceras...una nueva misa del gallo, un nuevo año,
aún estás a tiempo…despierta, que ya es la hora, ya cantó el
gallo.
Álvaro Vázquez Pérez
Tercer Curso
A Zoraida y todas las enfermeras
Gracias y ánimo, os necesitaremos para cambiar esto
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