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Ya puedes
respirar tranquil@, porque un curso más vuelve la revista de
tu facultad para ofrecerte unos cuantos ALVEOLOS que te
permitan respirar otros aires. También estrenamos nuevos
coordinadores, que estamos a tu disposición,
y queremos agradecer a los anteriores coordinadores por su
magnífica labor y el aliento y apoyo que nos han prestado. ¡
Gracias María y Huaxing ! Bienvenidos y feliz nuevo curso.
Álvaro Vázquez Pérez y Mounir Diouri
Los profesionales del mañana
Vale, lo reconozco. Esto no es tan malo como
parecía.
Llamadme paranoica si
queréis, pero esperaba que estos primeros días como
universitaria fuesen una pesadilla. Bien es cierto que llevo
queriendo ser médico desde los ocho años, pero ¿por qué demonios
hay que venir a estudiar medicina a la facultad, por qué no
podemos estudiar
la carrera en nuestro instituto de
toda la vida; sí, ese que está al lado de nuestra casa y en el
que conocemos a todo el mundo?
“¡Pero bueno, tranquilízate!” Me dijo Mari
Pili, mi amiga invisible y conciencia (siempre he pensado que si
tienes conciencia lo mínimo que debes hacer es ponerle nombre).
“Se supone que como universitaria eres parte de los
profesionales del mañana y como tal, debes mantener sangre fría
ante lo desconocido.”
¿Que soy qué? ¿Un profesional del qué? A ver,
¡que yo sólo quiero ser médico! ¡En qué lio me he metido!
Septiembre pasó entre un mar de signos de interrogación y cuando
me di cuenta de que sólo quedaban dos metros para que pisase por
primera vez el aula magna de la facultad casi me desplomo bajo
el peso de los millones de interrogantes que, como una enorme
piedra, caían una y otra vez sobre mi cabeza.
¿Valdré para esto?
¿Quién me mandaría a mí ser médico? ¿Tendrán los médicos dudas?
¡Fíjate, aún no ha empezado esto y estoy hecha un flan! Si estoy
tan nerviosa ahora, dios mío, ¿qué pasará cuando esté delante de
un cadáver, o peor, cuando tenga que hacer una operación a
corazón abierto? ¿Estaré capacitada para ser un profesional del
mañana? ¿Pero qué es exactamente un profesional del mañana? Por
cierto, todos los profesores
que están entrando llevan bigote,
tal vez esa sea la clave, ¿debería dejarme bigote?
Antes de que mi mente alcanzase la autopista
a la locura, la chica que tenía al lado se volvió de repente,
sonrió y me dijo: “¿Nerviosa, eh?” Asentí. La chica siguió
hablando: “Yo también. Pero supongo que es bueno que estemos
nerviosas y preocupadas. Estaríamos locas si no lo estuviéramos.
Hoy es el primer día de algo que marcará el resto de nuestras
vidas. El hecho de que nuestra frecuencia cardiaca parezca estar
bailando reggaetón no hace más que probar que antes que médicos,
somos personas. Personas con dudas y con miedos, pero que a
pesar de todo estamos aquí sentadas esperando que el tiempo dé
respuestas a nuestras preguntas, teniendo por bandera el firme
propósito de luchar por lo que nos importa, por la el sueño de
nuestra vida
y la vida de los demás.”
Aquellas palabras han
sido la primera y tal vez la más importante lección que he
aprendido en esta facultad.
Y aquella chica fue la primera de
los muchos amigos y amigas que he hecho aquí.
Porque al fin y al cabo
¿A quién le preocupa caerse cuando tienes un amigo que te
recoja? ¿A quién le preocupan las dudas cuando tienes un buen
profesor (con bigote, por supuesto) dispuesto a ayudar? ¿A quién
le importa que los de cuarto te estrellen diez huevos en la
cabeza, te espolvoreen con ocho kilos de harina y te aliñen con
mostaza y vinagre cuando tienes un compañero con quien reírte?
Después de todo, hasta los profesionales del mañana merecen
teclear el singo de interrogación
de vez en cuando.
Mari Carmen Gómez
Gámez
Primer Curso
Lucas 2.007
Lo cierto es que no sé
por donde empezar. Podría escribir acerca del acierto que
tuvieron los meteorólogos al aconsejarnos botas de agua y
chubasquero para tal día, pero bien es sabido que hablar del
tiempo no es muy trascendental. Podría describir la lucha contra
las fuerzas de la naturaleza para deshacer la mezcla pastosa de
la cabeza, pero este año no fui yo la que tuvo que pasar ese
trago (¡menos mal!). Podría no acabar nunca; sin embargo,
siempre nos han insistido en la necesidad de desarrollar lo que
viene siendo una buena capacidad de síntesis.
El
Lucas es sin duda una de esas fechas llenas de detalles que nos
marcan al ser lógicamente estudiantes de Medicina y es que,
desde el primer día se encargan de despertar en nosotros esa
extraña combinación de curiosidad y pánico que conduce a
especulaciones inocentes vistas con el tiempo, cuanto menos,
graciosas. Nadie negará que como cualquier tradición, tiene unos
aspectos más positivos que otros; aunque, en mi opinión, sería
difícil encontrar mejor evento para conocer a los que van a ser
compañeros en los próximos años y con los que se comparte desde
horas y horas de clase hasta una amistad. Para mi no hay más que
pasearse por los pasillos de la facultad un día después y
escuchar risas, anécdotas entrañables que se convertirán en
recuerdos para toda la vida u observar grupos de nuevos
conocidos cuestionando e imaginando cómo será el próximo año,
para comprender la ilusión con la que El Lucas es vivido. Yo, me
quedo con eso.
Carmen Reina
Segundo Curso
Tú haces la Universidad
En las
Jornadas de Recepción de Estudiantes que se celebraron hace un
par de semanas me acerqué al stand de IFMSA-Granada. Allí una
chica llamada Cristina me puso un vídeo sobre fármacos y me
enseñó varias cosas que se hacen en la asociación. Entre unos
folletos y otros apareció una publicación del año pasado de esta
misma revista y me la llevé a mi casa para leerla. Lo cierto es
que me gustó mucho la iniciativa por parte de los estudiantes de
hacer una hoja de este tipo, que aunque no sea muy grande es
suficiente para manifestar opiniones, quejas y alguna que otra
poesía.
Es por
eso por lo que ahora yo me animo a escribir, porque es muy
importante la participación estudiantil en la universidad ya que
sin estudiantes las universidades no existirían.
Y como
estudiante Séneca quisiera mostraros cómo ve una persona de
fuera vuestra facultad.
Muchas
veces las comparaciones son malas y a nadie nos gusta que nos
comparen con nuestro hermano mayor, con nuestra compañera o con
los alumnos del año anterior, pero sí que es cierto que haciendo
comparaciones es como realmente se marcan diferencias y se
obtienen puntos positivos y negativos de las cosas, algunas que
hay que mejorar y otras que son inmejorables. Por ello, sin
comparar de forma estricta vuestra facultad con la mía de origen
me gustaría que todos supierais que estáis en una facultad
privilegiada en cuanto a posibilidades estudiantiles y no todas
las facultades de España cuentan con lo que vosotros contáis.
El hecho
de que existan asociaciones como IFMSA o “Ramón y Cajal” hace
que la facultad posea movimiento estudiantil notable, que se
organicen congresos, cursos, conferencias, fiestas de bienvenida
y despedida, se hagan proyectos y muchas cosas más. Y lo más
importante es que estas asociaciones se componen, desde las
respectivas presidentas hasta la última mano, por estudiantes. Y
eso es lo valioso y lo bonito, que seamos nosotros los que nos
involucremos, ya que somos el futuro de la universidad y de la
sociedad en general. Quién sabe si el día de mañana alguno de
nosotros ocupará algún puesto en la universidad. Tanto si es así
como si no, tendremos que tener destrezas para poder desarrollar
bien nuestra función donde quiera que estemos, destrezas que se
adquieren con este tipo de actividades que además hacen a uno
madurar y enfrentarse a los problemas de una forma cabal.
Y si bien
estudiar está genial y a todos nos encanta la medicina, porque
por ella estamos aquí, realizarse como persona y tener
inquietudes de todo tipo es más bueno, si cabe. Tener la
posibilidad que se os ofrece de participar en actividades como
las que se organizan en esta facultad es fruto del trabajo de
muchos de nuestros compañeros además del decanato, quien
continuamente apoya a sus alumnos y les ayuda a realizar todos
sus proyectos, y eso hay que agradecerlo.
El mensaje que quiero transmitir en este
trocito de folio es que como estudiantes que somos, las
facultades están hechas por y para nosotros y por ello tenemos
todo el derecho del mundo para disfrutarlas. Pero para
disfrutarlas al
máximo en todos los sentidos y no
sólo limitándonos a nuestras clases y prácticas, sino también
para participar en los proyectos, colaborar con las
asociaciones, acudir a congresos y jornadas, escribir en esta
revista, etc.
Esta facultad y, en general, la Universidad
de Granada, ofrece a los estudiantes muchísimas posibilidades
que me gustaría
valorarais y que, por supuesto,
tuviérais en cuenta.
Por ello
os animo a todos a implicaros en esta vida universitaria que
corre paralela a la de los libros y que constituye un eslabón
primordial en el mundo universitario de hoy.
María Fernández Prada
Séneca Quinto Curso
Soy Natalia Peirot, enfermera del hospital Neuropsiquiátrico
Sagrado Corazón de Martorell (Barcelona). Soy correturnos, eso
significa cubrir a los DUEs fijos de pabellón, así que estoy en
todo el hospital.
El hospital consta de diferentes áreas de psiquiatría, tenemos
el área de rehabilitación, la de psiquiatría general y la
sociosanitaria.
Como bien sabéis estos centros existen desde hace mucho tiempo y
se han utilizado muchos calificativos, a veces despectivos, como
manicomio o loquero. Hoy en día se continúan utilizando, al
igual que la enfermedad mental sigue siendo un tema tabú. Por
ello me gustaría explicaros mi vivencia.
Hace escasamente un año que empecé en este hospital, realmente
nunca habría imaginado trabajar en un centro de salud mental,
pero como al acabar la carrera nadie me llamaba para trabajar,
empecé a enviar curriculums sin mirar a dónde los estaba
enviando; como siempre pasa, luego te llaman de todos los sitios
y uno de ellos era este hospital, el psiquiátrico.
Nunca antes había estado en uno, solo tenía constancia de
ellos por películas, como por ejemplo: "Alguien voló sobre el
nido de cuco" o "Inocencia interrumpida", en las que salen una
serie de pacientes incontrolables, con camisas de
fuerza, encerrados en habitaciones con rejas, etc. Por ello
tenía la curiosidad de ir allí, conocer realmente este ámbito de
la asistencia sanitaria.
Finalmente acepté el trabajo y recuerdo que el primer día fue
muy duro. Estaba en la unidad de rehabilitación con otro
enfermero, mi mentor; me fue presentando a los pacientes y yo
los miraba, intentaba no acercarme mucho ya que estaban "locos"
y en cualquier momento me podían hacer algo… Sin embargo cuando
realmente hablé con ellos me di cuenta de que eran las personas
mas normales del mundo, exceptuando algún caso... ¡claro está!
Realmente los enfermos mentales son personas como nosotros pero
con problemas psíquicos, o de conducta. Son personas que sienten
y explican sus problemas como cualquiera, únicamente que si no
toman la medicación se descompensan, o si no les marcas unos
límites no saben seguir realmente su camino.
Hay muchas enfermedades mentales y unas afectan más que otras,
por ello el trato y actuación es personalizado.
Respecto a las camisas de fuerza, ya no se utilizan y ahora se
intenta contener al paciente verbalmente, antes que
mecánicamente; esto significa que si tenemos un paciente que se
ha agitado y está muy nervioso, hablaré con él, lo calmaré, le
diré que me explique lo que le pasa y le daré alguna medicación
para tranquilizarlo, pero si ya ves que no va a calmarse porque
no escucha debido a su agitación se le contiene mecánicamente,
tumbado en la cama con cintas en las extremidades superiores e
inferiores, incluso a veces es preciso colocar una cinta
abdominal también. Esto que parece una medida exagerada se
utiliza para que el paciente no se autolesione ni agreda a
nadie. Para ello se necesita la autorización del médico.
Gente que conozco me pregunta si me da miedo trabajar en el
psiquiátrico, dado que como bien he dicho antes, la gente se
guía por lo que ve en la televisión. Al principio puede que me
diera “respeto” porque no sabía donde me estaba metiendo, ahora
os aseguro que no me da ningún miedo y no se tiene por qué
tenerlo. Es pura psicología y saber tratarlos, a nadie le gusta
que le desprecien ni le miren de forma extraña, por lo tanto
¿Por qué a ellos sí? aún así todo el personal sanitario lleva
walkies para estar en contacto en todo momento y si estás en una
situación delicada, en la que al paciente se le tiene que
contener avisas por el aparato y vienen compañeros a ayudarte.
Sinceramente, me alegro de haber conocido este mundo porque
aparte de pasármelo genial con ellos, estoy aprendiendo
muchísimo al ponerme en la situación de cada uno. Es un trabajo
muy gratificante si te gusta ayudar a la gente pero también
tienes que tener muchísima paciencia ya que son muy demandantes
y si no les pones límites no te respetan. Animo a todo el mundo
que lea este artículo a que si tiene la oportunidad, conozca un
poquito más el ámbito de salud mental ya que es un tema precioso
que está en el olvido.
Natalia Peirot
(Enfermera)
Martorell (Barcelona)
Caracoles de Cartón
Volviendo de conversaciones… Sentada en el asiento delantero
del coche suelo mirar por la ventana e imaginarme
situaciones inverosímiles que me podían pasar, a mí, o a
cualquier otra persona. Una de mis últimas invenciones ha
sido la remota posibilidad de que me cruce con tus ojillos
verdes y tu aspecto desaliñado mientras ando por los
pasillos de ese gran edificio, y que en ese momento nos
miremos y nos reconozcamos. Y que se establezca entre
nosotros ese vínculo de dos desconocidos que se conocían
desde mucho antes de saber sus nombres. Imaginando,
imaginando, llegué a construir una fantasía en la que
estábamos saboreando una conversación mientras nos separaba
un café, ya frío, que aguardaba, celoso, en la mesa, a que
alguien se fijara en él. Soñaba incluso las palabras que nos
repartíamos, sin agotar jamás los temas de conversación,
como tampoco las múltiples formas de mirarnos, más allá de
los ojos. Tanto llegué a imaginar… que me sorprendí a mí
misma sonriéndole como una adolescente más al espejo
retrovisor. Se acabó la imaginación… arranqué el coche y me
dirigí a ese gran edificio… Quién sabe si…
Cristina Mateos Montes
Tercer Curso
Reflexión
Estos días me viene rondando por la cabeza una idea que me
gustaría compartir, no sé si será comprensible para todos, pero
para mí tiene la magia de un descubrimiento personal:
" CADA PERSONA TRATA A LOS DEMÁS COMO SE TRATA A SÍ MISMA"
Con esta
frase he resumido lo que he ido percibiendo estos últimos días.
Y bueno pensaréis... ¿y qué gano yo sabiendo esto?. Pues resulta
que si cada uno de nosotros entendiera esta frase plenamente
llegaríamos a una mayor comprensión de los demás, lo que nos
llevaría a una mayor tolerancia y a una mejor convivencia en
este mundo al que estamos obligados a compartir. ¿Y cómo podemos
llegar de esta frase a todo eso?. Pues intentaré explicarlo:
Si en
cualquier momento del día nos encontramos con alguien que nos
trata con rigidez, intolerancia, mal humor... debemos ser
capaces de no focalizar todo eso hacia nosotros, debemos pensar
que esa persona no te trata a ti especialmente así si no que
trata así a todo el mundo que se cruza en su camino y lo que es
peor, se trata a sí mismo con esa misma rigidez, intolerancia y
mal humor. Y si para ti ha sido insoportable durante unos
instantes piensa en lo insoportable que tiene que ser para esa
persona tratarse así continuamente, piensa en todas las cosas
por las que ha tenido que pasar para llegar a construir todas
esas corazas, piensa en toda la inocencia que ha tenido que
perder...
Así que
si realmente nos apetece cambiar un poquito el mundo basta con
que le hagamos un pequeño pero gran favor a esa persona y la
tratemos con la compresión y el amor que se merece y que esa
persona no es capaz de darse a sí misma.
P.D. Hay
un libro muy bueno de Wayne Dyer que se llama " Tus zonas
erróneas" que habla de todo esto, por si a alguno le apetece
profundizar un poquillo más en el tema
Lidia Carnerero Córdoba
Estudiante MIR
En las pasadas
Jornadas de Recepción a los estudiantes, en el stand de
IFMSA Granada, se recogieron respuestas a la pregunta
“¿QUÉ LE DIRÍAS A LOS FUTUROS MÉDICOS?”
¡Y aquí os las presentamos!:
-
Que sean a la vez de
médicos, pacientes.
-
¡Por favor! No se lleven el material
de los hospitales públicos para sus consultas privadas.
Gracias (lo pagamos todos)
-
Que no se les suba a la cabeza y
traten mejor a los enfermeros.
-
¡Os admiro por todo lo que os tenéis
que currar la carrera!
-
Más examinar y menos medicinas.
-
¡¡Un trabajo muy gratificante!!
- En vuestras manos encomiendo la salud y el cuidado de mis
hijos.
-
Confiar en los futuros informáticos
como yo que os facilitarán las máquinas hospitalarias.
-
Haber si
cuando seáis titulados seguís haciendo pruebas de glucemia y
de tensión. Menos trabajo para enfermería.
-
Yo soy una
amante de la medicina que no ha podido entrar y sólo quiero
decir que, lo que para vosotros es quizá una obligación,
para mí ha sido un sueño sin realizar. Ánimo, tenéis que
estudiar por vosotros y por mí, jeje. ¡Suerte!
-
Que seáis más
amables, pensad que el que os visita está enfermo.
-
¡No a las
inyecciones! Buscad otro método.
-
Una vida tan
larga como la suma de las vidas que salvan. Gracias por
todo.
-
Sé médico
porque realmente quieres ayudar a la gente y no por lo que
cobres, ok?
-
Mejor humor
con el paciente, que a veces nos hacéis un poco difícil las
visitas. Gracias. “La risa es la mejor cura”.
-
Para los
médicos del futuro, sólo decir que espero que no nos veamos
mucho.
-
Os tiene que
gustar vuestro trabajo, si no, penadlo mejor.
- Utilizar
batas de colores.
-
A esos futuros
médicos que ahora sois muy enrollados pero luego cambiáis…
NO CAMBIÉIS. Ánimo.
-
No perdáis
nunca la paciencia.
-
¡Eres un
médico, no un dios!
-
Salvad vidas,
no las quitéis por descuidos.
-
Que quiten las
colas de la seguridad social
-
Aprovechad
vuestra oportunidad ¡es única!
-
+ médicos en
centros de salud porque – enfermos no se puede
-
Mucho ánimo,
porque el que siembra, recoge.
-
Que no se
dejen llevar por la 1º impresión de sus pacientes.
Y el misterio de las sugerencias
inclasificables…
-
¡Utiliza la
bibliografía!
-
Nono no
debería ser médico ¡corremos peligro!
-
Gracias por
cuidar de nosotros a pesar de la carrera que hacéis ¡Natalia
te quiero! Claudia.
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