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Número 19 (30 de Octubre de 2.007)

Ya puedes respirar tranquil@, porque un curso más vuelve la revista de tu facultad para ofrecerte unos cuantos ALVEOLOS que te permitan respirar otros aires. También estrenamos nuevos coordinadores, que estamos a tu disposición, y queremos agradecer a los anteriores coordinadores por su magnífica labor y el aliento y apoyo que nos han prestado. ¡ Gracias María y Huaxing ! Bienvenidos y feliz nuevo curso.

Álvaro Vázquez Pérez y Mounir Diouri

Los profesionales del mañana

Vale, lo reconozco. Esto no es tan malo como parecía.

Llamadme paranoica si queréis, pero esperaba que estos primeros días como universitaria fuesen una pesadilla. Bien es cierto que llevo queriendo ser médico desde los ocho años, pero ¿por qué demonios hay que venir a estudiar medicina a la facultad, por qué no podemos estudiar  la carrera en nuestro instituto de toda la vida; sí, ese que está al lado de nuestra casa y en el que conocemos a todo el mundo?

“¡Pero bueno, tranquilízate!” Me dijo Mari Pili, mi amiga invisible y conciencia (siempre he pensado que si tienes conciencia lo mínimo que debes hacer es ponerle nombre). “Se supone que como universitaria eres parte de los profesionales del mañana y como tal, debes mantener sangre fría ante lo desconocido.”

¿Que soy qué? ¿Un profesional del qué? A ver, ¡que yo sólo quiero ser médico! ¡En qué lio me he metido! Septiembre pasó entre un mar de signos de interrogación y cuando me di cuenta de que sólo quedaban dos metros para que pisase por primera vez el aula magna de la facultad casi me desplomo bajo el peso de los millones de interrogantes que, como una enorme piedra, caían una y otra vez sobre mi cabeza.

¿Valdré para esto? ¿Quién me mandaría a mí ser médico? ¿Tendrán los médicos dudas? ¡Fíjate, aún no ha empezado esto y estoy hecha un flan! Si estoy tan nerviosa ahora, dios mío, ¿qué pasará cuando esté delante de un cadáver, o peor, cuando tenga que hacer una operación a corazón abierto? ¿Estaré capacitada para ser un profesional del mañana? ¿Pero qué es exactamente un profesional del mañana? Por cierto, todos los profesores  que están entrando llevan bigote, tal vez esa sea la clave, ¿debería dejarme bigote?

Antes de que mi mente alcanzase la autopista a la locura, la chica que tenía al lado se volvió de repente, sonrió y me dijo: “¿Nerviosa, eh?” Asentí. La chica siguió hablando: “Yo también. Pero supongo que es bueno que estemos nerviosas y preocupadas. Estaríamos locas si no lo estuviéramos. Hoy es el primer día de algo que marcará el resto de nuestras vidas. El hecho de que nuestra frecuencia cardiaca parezca estar bailando reggaetón no hace más que probar que antes que médicos, somos personas. Personas con dudas y con miedos, pero que a pesar de todo estamos aquí sentadas esperando que el tiempo dé respuestas a nuestras preguntas, teniendo por bandera el firme propósito de luchar por lo que nos importa, por la el sueño de nuestra vida

y la vida de los demás.”

Aquellas palabras han sido la primera y tal vez la más importante lección que he aprendido en esta facultad.  Y aquella chica fue la primera de los muchos amigos y amigas que he hecho aquí.

Porque al fin y al cabo ¿A quién le preocupa caerse cuando tienes un amigo que te recoja? ¿A quién le preocupan las dudas cuando tienes un buen profesor (con bigote, por supuesto) dispuesto a ayudar? ¿A quién le importa que los de cuarto te estrellen diez huevos en la cabeza, te espolvoreen con ocho kilos de harina y te aliñen con mostaza y vinagre cuando tienes un compañero con quien reírte? Después de todo, hasta los profesionales del mañana merecen  teclear el singo de interrogación de vez en cuando.

Mari Carmen Gómez Gámez
Primer Curso


Lucas 2.007

Lo cierto es que no sé por donde empezar. Podría escribir acerca del acierto que tuvieron los meteorólogos al aconsejarnos botas de agua y chubasquero para tal día, pero bien es sabido que hablar del tiempo no es muy trascendental. Podría describir la lucha contra las fuerzas de la naturaleza para deshacer la mezcla pastosa de la cabeza, pero este año no fui yo la que tuvo que pasar ese trago (¡menos mal!). Podría no acabar nunca; sin embargo, siempre nos han insistido en la necesidad de desarrollar lo que viene siendo una buena capacidad de síntesis.

El Lucas es sin duda una de esas fechas llenas de detalles que nos marcan al ser lógicamente estudiantes de Medicina y es que, desde el primer día se encargan de despertar en nosotros esa extraña combinación de curiosidad y pánico que conduce a especulaciones inocentes vistas con el tiempo, cuanto menos, graciosas. Nadie negará que como cualquier tradición, tiene unos aspectos más positivos que otros; aunque, en mi opinión, sería difícil encontrar mejor evento para conocer a los que van a ser compañeros en los próximos años y con los que se comparte desde horas y horas de clase hasta una amistad. Para mi no hay más que pasearse por los pasillos de la facultad un día después y escuchar risas, anécdotas entrañables que se convertirán en recuerdos para toda la vida u observar grupos de nuevos conocidos cuestionando e imaginando cómo será el próximo año, para comprender la ilusión con la que El Lucas es vivido. Yo, me quedo con eso.

Carmen Reina
Segundo Curso



Tú haces la Universidad

En las Jornadas de Recepción de Estudiantes que se celebraron hace un par de semanas me acerqué al stand de IFMSA-Granada. Allí una chica llamada Cristina me puso un vídeo sobre fármacos y me enseñó varias cosas que se hacen en la asociación. Entre unos folletos y otros apareció una publicación del año pasado de esta misma revista y me la llevé a mi casa para leerla. Lo cierto es que me gustó mucho la iniciativa por parte de los estudiantes de hacer una hoja de este tipo, que aunque no sea muy grande es suficiente para manifestar opiniones, quejas y alguna que otra poesía.

Es por eso por lo que ahora yo me animo a escribir, porque es muy importante la participación estudiantil en la universidad ya que sin estudiantes las universidades no existirían.

Y como estudiante Séneca quisiera mostraros cómo ve una persona de fuera vuestra facultad.

Muchas veces las comparaciones son malas y a nadie nos gusta que nos comparen con nuestro hermano mayor, con nuestra compañera o con los alumnos del año anterior, pero sí que es cierto que haciendo comparaciones es como realmente se marcan diferencias y se obtienen puntos positivos y negativos de las cosas, algunas que hay que mejorar y otras que son inmejorables. Por ello, sin comparar de forma estricta vuestra facultad con la mía de origen me gustaría que todos supierais que estáis en una facultad privilegiada en cuanto a posibilidades estudiantiles y no todas las facultades de España cuentan con lo que vosotros contáis.

El hecho de que existan asociaciones como IFMSA o “Ramón y Cajal” hace que la facultad posea movimiento estudiantil notable, que se organicen congresos, cursos, conferencias, fiestas de bienvenida y despedida, se hagan proyectos y muchas cosas más. Y lo más importante es que estas asociaciones se componen, desde las respectivas presidentas hasta la última mano, por estudiantes. Y eso es lo valioso y lo bonito, que seamos nosotros los que nos involucremos, ya que somos el futuro de la universidad y de la sociedad en general. Quién sabe si el día de mañana alguno de nosotros ocupará algún puesto en la universidad. Tanto si es así como si no, tendremos que tener destrezas para poder desarrollar bien nuestra función donde quiera que estemos, destrezas que se adquieren con este tipo de actividades que además hacen a uno madurar y enfrentarse a los problemas de una forma cabal.

Y si bien estudiar está genial y a todos nos encanta la medicina, porque por ella estamos aquí, realizarse como persona y tener inquietudes de todo tipo es más bueno, si cabe. Tener la posibilidad que se os ofrece de participar en actividades como las que se organizan en esta facultad es fruto del trabajo de muchos de nuestros compañeros además del decanato, quien continuamente apoya a sus alumnos y les ayuda a realizar todos sus proyectos, y eso hay que agradecerlo.

El mensaje que quiero transmitir en este trocito de folio es que como estudiantes que somos, las facultades están hechas por y para nosotros y por ello tenemos todo el derecho del mundo para disfrutarlas. Pero para disfrutarlas al  máximo en todos los sentidos y no sólo limitándonos a nuestras clases y prácticas, sino también para participar en los proyectos, colaborar con las asociaciones, acudir a congresos y jornadas, escribir en esta revista, etc.

Esta facultad y, en general, la Universidad de Granada, ofrece a los estudiantes muchísimas posibilidades que me gustaría  valorarais y que, por supuesto, tuviérais en cuenta.

Por ello os animo a todos a implicaros en esta vida universitaria que corre paralela a la de los libros y que constituye un eslabón primordial en el mundo universitario de hoy.

María Fernández Prada
Séneca Quinto Curso


Soy Natalia Peirot, enfermera del hospital Neuropsiquiátrico Sagrado Corazón de Martorell (Barcelona). Soy correturnos, eso significa cubrir a los DUEs fijos de pabellón, así que estoy en todo el hospital.

El hospital consta de diferentes áreas de psiquiatría, tenemos el área de rehabilitación, la de psiquiatría general y la sociosanitaria.

Como bien sabéis estos centros existen desde hace mucho tiempo y se han utilizado muchos calificativos, a veces despectivos, como manicomio o loquero. Hoy en día se continúan utilizando, al igual que la enfermedad mental sigue siendo un tema tabú. Por ello me gustaría explicaros mi vivencia.

Hace escasamente un año que empecé en este hospital, realmente nunca habría imaginado trabajar en un centro de salud mental, pero como al acabar la carrera nadie me llamaba para trabajar, empecé a enviar curriculums sin mirar a dónde los estaba enviando; como siempre pasa, luego te llaman de todos los sitios y uno de ellos era este hospital, el psiquiátrico.

Nunca antes había estado en uno, solo tenía constancia de ellos por películas, como por ejemplo: "Alguien voló sobre el nido de cuco" o "Inocencia interrumpida", en las que salen una serie de pacientes incontrolables, con camisas de fuerza, encerrados en habitaciones con rejas, etc. Por ello tenía la curiosidad de ir allí, conocer realmente este ámbito de la asistencia sanitaria.

Finalmente acepté el trabajo y recuerdo que el primer día fue muy duro. Estaba en la unidad de rehabilitación con otro enfermero, mi mentor; me fue presentando a los pacientes y yo los miraba, intentaba no acercarme mucho ya que estaban "locos" y en cualquier momento me podían hacer algo… Sin embargo cuando realmente hablé con ellos me di cuenta de que eran las personas mas normales del mundo, exceptuando algún caso... ¡claro está! Realmente los enfermos mentales son personas como nosotros pero con problemas psíquicos, o de conducta. Son personas que sienten y explican sus problemas como cualquiera, únicamente que si no toman la medicación se descompensan, o si no les marcas unos límites no saben seguir realmente su camino.
Hay muchas enfermedades mentales y unas afectan más que otras, por ello el trato y actuación es personalizado.

Respecto a las camisas de fuerza, ya no se utilizan y ahora se intenta contener al paciente verbalmente, antes que mecánicamente; esto significa que si tenemos un paciente que se ha agitado y está muy nervioso, hablaré con él, lo calmaré, le diré que me explique lo que le pasa y le daré alguna medicación para tranquilizarlo, pero si ya ves que no va a calmarse porque no escucha debido a su agitación se le contiene mecánicamente, tumbado en la cama con cintas en las extremidades superiores e inferiores, incluso a veces es preciso colocar una cinta abdominal también. Esto que parece una medida exagerada se utiliza para que el paciente no se autolesione ni agreda a nadie. Para ello se necesita la autorización del médico.

Gente que conozco me pregunta si me da miedo trabajar en el psiquiátrico, dado que como bien he dicho antes, la gente se guía por lo que ve en la televisión. Al principio puede que me diera “respeto” porque no sabía donde me estaba metiendo, ahora os aseguro que no me da ningún miedo y no se tiene por qué tenerlo. Es pura psicología y saber tratarlos, a nadie le gusta que le desprecien ni le miren de forma extraña, por lo tanto ¿Por qué a ellos sí? aún así todo el personal sanitario lleva walkies para estar en contacto en todo momento y si estás en una situación delicada, en la que al paciente se le tiene que contener avisas por el aparato y vienen compañeros a ayudarte.

Sinceramente, me alegro de haber conocido este mundo porque aparte de pasármelo genial con ellos, estoy aprendiendo muchísimo al ponerme en la situación de cada uno. Es un trabajo muy gratificante si te gusta ayudar a la gente pero también tienes que tener muchísima paciencia ya que son muy demandantes y si no les pones límites no te respetan. Animo a todo el mundo que lea este artículo a que si tiene la oportunidad, conozca un poquito más el ámbito de salud mental ya que es un tema precioso que está en el olvido. 
      

Natalia Peirot (Enfermera)
Martorell (Barcelona)



Caracoles de Cartón

Volviendo de conversaciones… Sentada en el asiento delantero del coche suelo mirar por la ventana e imaginarme situaciones inverosímiles que me podían pasar, a mí, o a cualquier otra persona. Una de mis últimas invenciones ha sido la remota posibilidad de que me cruce con tus ojillos verdes y tu aspecto desaliñado mientras ando por los pasillos de ese gran edificio, y que en ese momento nos miremos y nos reconozcamos. Y que se establezca entre nosotros ese vínculo de dos desconocidos que se conocían desde mucho antes de saber sus nombres. Imaginando, imaginando, llegué a construir una fantasía en la que estábamos saboreando una conversación mientras nos separaba un café, ya frío, que aguardaba, celoso, en la mesa, a que alguien se fijara en él. Soñaba incluso las palabras que nos repartíamos, sin agotar jamás los temas de conversación, como tampoco las múltiples formas de mirarnos, más allá de los ojos. Tanto llegué a imaginar… que me sorprendí a mí misma sonriéndole como una adolescente más al espejo retrovisor. Se acabó la imaginación… arranqué el coche y me dirigí a ese gran edificio… Quién sabe si…

Cristina Mateos Montes
Tercer Curso


Reflexión

Estos días me viene rondando por la cabeza una idea que me gustaría compartir, no sé si será comprensible para todos, pero para mí tiene la magia de un descubrimiento personal:

          " CADA PERSONA TRATA A LOS DEMÁS COMO SE TRATA A SÍ MISMA"

Con esta frase he resumido lo que he ido percibiendo estos últimos días. Y bueno pensaréis... ¿y qué gano yo sabiendo esto?. Pues resulta que si cada uno de nosotros entendiera esta frase plenamente llegaríamos a una mayor comprensión de los demás, lo que nos llevaría a una mayor tolerancia y a una mejor convivencia en este mundo al que estamos obligados a compartir. ¿Y cómo podemos llegar de esta frase a todo eso?. Pues intentaré explicarlo:

Si en cualquier momento del día nos encontramos con alguien que nos trata con rigidez, intolerancia, mal humor... debemos ser capaces de no focalizar todo eso hacia nosotros, debemos pensar que esa persona no te trata a ti especialmente así si no que trata así a todo el mundo que se cruza en su camino y lo que es peor, se trata a sí mismo con esa misma rigidez, intolerancia y mal humor. Y si para ti ha sido insoportable durante unos instantes piensa en lo insoportable que tiene que ser para esa persona tratarse así continuamente, piensa en todas las cosas por las que ha tenido que pasar para llegar a construir todas esas corazas, piensa en toda la inocencia que ha tenido que perder...

Así que si realmente nos apetece cambiar un poquito el mundo basta con que le hagamos un pequeño pero gran favor a esa persona y la tratemos con la compresión y el amor que se merece y que esa persona no es capaz de darse a sí misma.

P.D. Hay un libro muy bueno de Wayne Dyer que se llama " Tus zonas erróneas" que habla de todo esto, por si a alguno le apetece profundizar un poquillo más en el tema

Lidia Carnerero Córdoba
Estudiante MIR


En las pasadas Jornadas de Recepción a los estudiantes, en el stand de IFMSA Granada, se recogieron respuestas a la pregunta “¿QUÉ LE DIRÍAS A LOS FUTUROS MÉDICOS?

¡Y aquí os las presentamos!:

- Que sean a la vez de médicos, pacientes.
-
¡Por favor! No se lleven el material de los hospitales públicos para sus consultas privadas. Gracias (lo pagamos todos)
-
Que no se les suba a la cabeza y traten mejor a los enfermeros.
-
¡Os admiro por todo lo que os tenéis que currar la carrera!
-
Más examinar y menos medicinas.
-
¡¡Un trabajo muy gratificante!!
- En vuestras manos encomiendo la salud y el cuidado de mis hijos.

-
Confiar en los futuros informáticos como yo que os facilitarán las máquinas hospitalarias.
-
Haber si cuando seáis titulados seguís haciendo pruebas de glucemia y de tensión. Menos trabajo para enfermería.
-
Yo soy una amante de la medicina que no ha podido entrar y sólo quiero decir que, lo que para vosotros es quizá una obligación, para mí ha sido un sueño sin realizar. Ánimo, tenéis que estudiar por vosotros y por mí, jeje. ¡Suerte!
-
Que seáis más amables, pensad que el que os visita está enfermo.
- ¡No a las inyecciones! Buscad otro método.
-
Una vida tan larga como la suma de las vidas que salvan. Gracias por todo.
- Sé médico porque realmente quieres ayudar a la gente y no por lo que cobres, ok?
-
Mejor humor con el paciente, que a veces nos hacéis un poco difícil las visitas. Gracias. “La risa es la mejor cura”.
-
Para los médicos del futuro, sólo decir que espero que no nos veamos mucho.
-
Os tiene que gustar vuestro trabajo, si no, penadlo mejor.
- Utilizar batas de colores.
- A esos futuros médicos que ahora sois muy enrollados pero luego cambiáis… NO CAMBIÉIS. Ánimo.
- No perdáis nunca la paciencia.
- ¡Eres un médico, no un dios!
- Salvad vidas, no las quitéis por descuidos.
- Que quiten las colas de la seguridad social
- Aprovechad vuestra oportunidad ¡es única!
- + médicos en centros de salud porque – enfermos no se puede
- Mucho ánimo, porque el que siembra, recoge.
- Que no se dejen llevar por la 1º impresión de sus pacientes.

Y el misterio de las sugerencias inclasificables…

- ¡Utiliza la bibliografía!
- Nono no debería ser médico ¡corremos peligro!
- Gracias por cuidar de nosotros a pesar de la carrera que hacéis ¡Natalia te quiero! Claudia.

 
 
 
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