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Dedicado a vosotros
Creo que se me
podría definir como un “dinosaurio” de esos que aparecieron en
un número ya lejano de Alveolo dentro del “Animalario”, si bien
es verdad que espero que después de 5 años a su lado, mis
compañeros me consideren más cercana a ellos que esos animalitos
jurásicos.
Llevaba tiempo queriendo decidirme a escribir algo y nunca me
lanzaba, pero como el tiempo pasa tan rápido si no me doy prisa
se acaba la carrera y no lo he hecho. Me parece mentira estar
diciendo esto, ya que hace nada estaba en primero, preguntándome
a mí misma qué hacía ahí, si había perdido la cabeza por meterme
en algo tan largo que nunca acabaría y con esa gente tan joven
que “literalmente” podrían ser mis hijos.
Sorprendentemente, tras las primeras caras de extrañeza al verme
allí (y los más atrevidos incluso preguntarme por qué), no
encontré entre mis compañeros más que palabras de ánimo,
ofrecimientos de ayuda e incluso admiración por lo que ellos
llamaban valentía y yo misma locura. Me llena de orgullo que
algunos incluso me consideren su amiga y cuenten conmigo no sólo
para temas de clase sino de ocio: comidas, cumpleaños, etc. Sé
que saben que me tienen para todo en lo que yo pueda ayudarles.
Cada vez más integrada y animada, ya estamos casi al final de 5º
curso y quería dar las gracias a todos los que han estado ahí
apoyándome y haciéndolo posible.
Es verdad que se pasa mal, que exige mucho esfuerzo, horas de
sueño (mejor dicho, de insomnio) y que nos planteamos muchas
veces si realmente merece la pena. Yo os puedo decir que no
sabéis cómo lo comparto (bueno, los más cercanos lo sabéis),
cómo llego saliente de guardia con las ojeras más profundas de
lo ya habitual en mí, para no perderme las clases o las
prácticas y los líos que me traigo para poder estar aquí.
Quisiera deciros que, aunque sé que muchos ya os habéis dado
cuenta, sí merece la pena, es un privilegio poder estudiar
Medicina y lo que ello supone, aunque volveréis a dudarlo cuando
estéis de residentes y luego en vuestro trabajo, pero muchos
malos tragos se compensarán con una sola persona a la que
ayudéis en un mal momento. Después sólo recordaréis los buenos
ratos (procurad que sean muchos).
Bueno vale, que me pongo sentimental, será la edad (la mía,
claro). Otra vez muchas gracias a todos los compañeros y
profesores que han hecho posible que siga aquí a pesar de las
dificultades.
P.D. Gracias sobre todo a mi hija por soportar que su madre
comparta sus años de facultad.
Maribel
Rodríguez Macías
Quinto curso
Un día de huelga
El pasado día 17
de marzo tuvo lugar en Madrid, a las puertas del Ministerio de
Sanidad y Consumo, la huelga de los MIR a la que algunos
estudiantes de Medicina asistimos, y en la que se pedía una
mejora de la situación laboral de los residentes. Fue una
jornada ajetreada desde muy temprano, ya que suponía madrugar
mucho más que de costumbre. Eso sin contar que era fin de semana
y el pequeño retraso que tuvimos a causa de un malentendido,
pero bueno, la espera valió la pena y después del imprevisto nos
pusimos rumbo a Madrid. Nada más subir al autobús pude ver que
éramos muy pocos los que íbamos, y antes de subir me sorprendí
al ver que sólo iba un autobús (y eso que era gratis), pero
aquello no me decepcionó y mi ilusión por apoyar a nuestros
compañeros (no tan lejanos) los MIR, permaneció. Mientras tanto
el viaje, agotador; aunque con música, bocadillos, golosinas y
alguna que otra siesta y por fin... ¡llegamos a Madrid! Sin
embargo, esta vez sí que me decepcioné al ver la escasa gente
que había asistido al acto, pero tampoco eso bajó mis ánimos de
huelga y con todo ello nos dispusimos a cumplir nuestra misión.
Y allí me vi, en frente del Ministerio, entre MIR y estudiantes
de Medicina de otras universidades, todos unidos, en un solo
gesto, reivindicando algo que nos correspondía, y pensé que
aquel día era una de esas ocasiones en que sientes que la
Medicina forma parte de ti, de tu vida, como cuando amas a
alguien en cuerpo y alma, y pensé que luchar por ese amor que
estaba en lo más profundo de mi corazón, era lo más hermoso que
podía hacer, y así lo hice, pero lástima que nuestro grito se
oyera poco, porque pocos éramos, como ya dije.
Lo cierto es que todos soñamos con ser médicos y con disfrutar
de nuestra profesión, pero ¡claro!, deleitarse con nuestro
trabajo cuando se está en condiciones de hacerlo, porque cuando
llevas 32 HORAS SIN DORMIR ya me dirás las ganas que puedes
tener de disfrutar del oficio. Por eso tan importante es llegar
a nuestra meta en esta carrera como defender nuestros derechos
como futuros médicos.
Como iba diciendo, la huelga siguió su curso, aunque no todo fue
huelga, ya que hubo tiempo para descansar y así pronto llegó la
hora de volver a Granada y... otra vez en autobús, y esta vez el
viaje fue mucho más agotador que el de ida, aunque satisfechos y
orgullosos de nuestra labor porque a pesar de que estábamos
“cuatro gatos”, lo importante es que habíamos puesto la primera
piedra de esta gran torre que sin duda con entusiasmo llegará a
la cumbre. Y se pasó el día, pero no pensando que era uno más en
mi vida, sino pensando que si todos nos unimos podemos vencer
grandes batallas. Y se pasó aquel día, pero no en vano, pues
aquello me dio fuerzas para seguir adelante estudiando Medicina
y superar esas barreras que a menudo se nos presentan en la
vida.
Juan Miguel
Rubio Horrillo
Segundo curso
Saturados de
información
Muy
frecuentemente oímos y decimos que estamos saturados de
información. Prensa, radio, televisión, boletines
informativos, cartas, correos electrónicos, Internet,
artículos científicos, etc., superan en la mayoría de los
casos la capacidad que tenemos para asimilar toda la
información que en estos momentos está a nuestro alcance.
Sin embargo resulta paradójico que en bastantes ocasiones
nos quejamos de no estar informados, especialmente si nos
situamos en el contexto laboral y concretamente en la
información que emana de los órganos de gestión.
¿En qué quedamos? ¿Nos sobra o nos falta información?
¿Cuáles pueden ser las causas de esta paradoja? A mi juicio,
para responder a estas preguntas, necesitamos realizar una
breve reflexión y asumir la corresponsabilidad de todos en
este asunto. El que no leamos el periódico no significa que
éste no se edite diariamente. Pues bien, algo parecido
ocurre con la información actualmente disponible en nuestro
ámbito académico.
Leyes, normas, reglamentos, convocatorias, becas, proyectos,
guías docentes, actividades culturales, etc., inundan las
páginas de los boletines oficiales, prensa y Web de nuestra
universidad, centros y departamentos. Corresponde a todos y
cada uno de nosotros atender, localizar, priorizar y
difundir la información que de acuerdo con nuestros deberes
y obligaciones constituyen parte de nuestra responsabilidad.
Cierto es, que desde los Centros Universitarios se deben
establecer sistemas que garanticen la adecuada transmisión
de la información, pero no es menos cierto que la eficacia y
eficiencia del proceso depende de todos. Directores y
secretarios de departamento, profesores, alumnos y personal
de administración y servicios que libre y voluntariamente
ocupamos cargos de representación en Junta de Facultad,
consejos de departamento, comisiones de curso, etc., tenemos
una responsabilidad compartida para que la cadena
informativa no se interrumpa, hasta que llegue al último
rincón donde deba difundir. Sin embargo esto no exime de sus
deberes, a aquellas personas que por tener menor compromiso
de gestión académica, consideran que la información les debe
llegar certificada y con acuse de recibo.
Los tablones informativos, los documentos de Junta de
Facultad y los escritos de los diferentes órganos de
gobierno, están para informarnos. Y en este sentido, debemos
reconocer que en bastantes ocasiones somos nosotros mismos
los responsables de nuestra falta de información y por lo
tanto en estos casos deberían prevalecer las actitudes
prudentes frente a las quejas injustificadas.
Por supuesto que todo lo anterior está íntimamente
relacionado con la prioridad y el interés que se tenga sobre
los temas. Poco esfuerzo informativo hay que realizar cuando
se trata de determinados asuntos. Por el contrario, somos
tremendamente resistentes a la hora de asimilar la
información que afecta a temas que para nosotros ocupan un
segundo o tercer plano, algo que por otra parte resulta ser
de una lógica aplastante. Pero justo ahí es donde puede
radicar parte del problema. ¿Se ajustan equilibradamente las
prioridades a deberes y obligaciones?
Estar informados es responsabilidad de todos.
Javier
Cañizares García
Vicedecano Ordenación Académica
A mis compañeros
Qué razón tenía
el Decano de esta Facultad cuando nos dijo el primer día en esa
impresionante Aula Magna que aprovechásemos estos años, porque
pasarían más rápido de lo que pudiésemos imaginar. Pero cuando
tienes 18 años, seis más te parecen una eternidad.
En primero estás asustado y no sabes muy bien donde te has
metido, pero tienes toda la ilusión y ganas de descubrir cosas
nuevas; en segundo y tercero la amistad se afianza y te haces el
chulito “va…esto es pan comido”; y llega cuarto “borregos,
pagaréis lo que me hicieron los veteranos, porque ahora yo soy
el veterano”; en quinto ya empiezas a darte cuenta de que la
cosa está llegando a su fin; y llega sexto con sus exámenes, mil
agobios…y entre todo eso nos volvemos a reunir en el lugar donde
todo empezó, el Aula Magna, para regalar a nuestros compañeros
de otros cursos unos buenos momentos que con nuestro esfuerzo e
ilusión fuimos haciendo poquito a poco.
En nuestra gala hubo momentos emocionantes, como las fotos del
final, en las que más de uno no pudo aguantar las lágrimas, al
ver que todo esto ya estaba apunto de acabar, y por supuesto
hubo momentos de risas, y ¡qué momentos! Los directos, los
vídeos, las guasas con los profesores... son cosas por las que
todos los alumnos de esta facultad hemos pasado o pasaréis.
Por todo ello: a mis compañeros de sexto, enhorabuena por
habernos sacado una sonrisa y por haber conseguido unir ideas,
ilusión, tiempo y amistad para que todo saliese genial. Y a mis
compañeros de otros cursos, gracias por haber venido, sin
vosotros no hubiera sido lo mismo, mucho ánimo y disfrutad de
vuestra época universitaria, porque poco a poco irá pasando
entre clases, “prácticas” (ya entendéis las comillas, no?),
exámenes, momentos duros y por supuesto, buenos ratos con los
compañeros y amigos, esos amigos con los que un buen día
compartiréis momentos inolvidables en vuestra gala de sexto.
Yéssica Plata
Fernández
Sexto curso
Una gala para el recuerdo
Cuando uno está inmerso en la
rutina universitaria, en el día a día de la Facultad de
Medicina, no suele ser consciente de los pequeños regalos
que estos seis años de carrera han ido dejando. Entre
estudiar, la preocupación por dónde te prepararás el MIR,
las numerosas votaciones que se hacen (para la cena, para la
graduación, para el examen de Legal…), parece que no queda
tiempo para nada más, que todo se acaba y que no vas a tener
tiempo ni de pensar en todo lo que te ha ido marcando estos
años atrás. Entonces aparece la Gala…
Muchos pensarán que es sólo un espectáculo, yo también lo
creía así hasta ahora, pero es muchísimo más que eso. Todos
pusimos mucha ilusión en la preparación de cada actuación o
de cada vídeo, pudiendo compartir momentos entrañables con
profesores, con personal de la facultad y con nuestros
propios compañeros, pero también sufrimos un poco la
desesperación típica del “no me sale nada y la Gala es en 3
días” que suele acompañar a cualquier espectáculo que se
precie.
Sin embargo, lo que yo resaltaría, es el propio día de la
Gala, ese 20 de marzo de 2007, desde el mediodía hasta bien
entrada la madrugada. Fue un día inolvidable para mí, y creo
que hago bien si digo que para muchos alumnos de 6º también.
Fue una de esas pocas ocasiones en las que de verdad
compartíamos un sentimiento de unidad y de añoranza,
sabíamos que aquello era nuestro, de cada uno de los que
estábamos a diario (o no tan a diario) por el aula 6 de la
facultad. Daba igual que ese vídeo lo hubiese preparado
alguien con quien apenas tenía trato o mi mejor amigo,
porque era de todos en ese momento.
El poder recordar nuestro paso por la facultad, las
amistades que se han ido forjando a lo largo del tiempo y
que se mantendrán toda la vida, los viajes que hemos
compartido, las aulas que hemos pisado estos años, los
profesores que nos han hecho pasar buenos y malos ratos, las
anécdotas, las risas, los suspiros, los sufrimientos… es lo
que nos hizo realmente ser “una piña”, y darnos cuenta de
que, en realidad, cada uno de los que formamos 6º curso ya
forma parte de los demás, que el haber vivido tantas cosas
juntos ha marcado el comienzo de nuestra vida, y de que, a
pesar de que nuestros caminos comienzan ahora a separarse,
siempre estaremos unidos por esto, siempre podremos decir
que fuimos la generación 2001-2007 de la Facultad de
Medicina de Granada.
Ana Mª
Campos Martínez
Sexto curso
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Jornadas del
EEES: el debate está en las aulas
No
siempre contamos en la facultad con momentos y lugares
que nos permitan expresar nuestros problemas y
preocupaciones como ocurrió en las pasadas jornadas de
información sobre el Espacio Europeo de Educación
Superior (EEES) celebradas los días 14 y 15 de marzo.
Cierto es que dichas jornadas fueron organizadas con el
objetivo principal de informar a los estudiantes de
Medicina sobre el llamado plan de Bolonia, sus
consecuencias en el plano docente y la implicación
necesaria de todos los componentes de la Universidad
para conseguir un nuevo plan de estudios que mejore la
calidad de la enseñanza de nuestra facultad, así como
una mayor implicación del alumnado en su propio
aprendizaje; pero gracias a la participación de Decano y
Vicedecano de Ordenación Académica, y a la de muchos
alumnos de diferentes cursos de la carrera, se creó un
ambiente francamente propicio para abordar varios
problemas que existen en los planes de estudios
actualmente vigentes en Granada, el de 1974, el de 2002
y el plan piloto del EEES que se desarrolla en los
cursos de 1º, 2º y 3º. En primer lugar, varios
compañeros de 5º curso fueron bastante críticos con el
sistema actual, dejando clara la necesidad de un cambio
de actitud, primero desde el profesorado, para que
olviden las coletillas acuñadas sobre la necesidad de
comprimir los temarios de las asignaturas en menos horas
lectivas, así como de los alumnos, que deben aprender
cuáles son las exigencias que deben asumir para cumplir
con el planteamiento de los nuevos planes de estudio.
A pesar de que a veces existió el riesgo de equiparar el
plan de Bolonia, que prevé implantarse antes de 2010,
con el plan 2002, de forma que sus errores se hicieran
extensibles al nuevo plan, pareció quedar constancia de
la oportunidad que supone este nuevo plan para conseguir
una mejora cualitativa del plan de estudios en la
facultad, siempre que exista la implicación del alumnado
en dicho cambio que, a día de hoy, se encuentra en su
recta final.
Durante las jornadas se presentaron las vías para
participar en la elaboración del cambio, así como las
distintas posturas que pueden tomarse en relación al
EEES. Por tanto, los asistentes pudimos aprender algo
sobre el plan europeo desde varios puntos de vista (la
visión institucional, del Estado y decanato, la visión
de profesorado, la visión de los alumnos y algunas
visiones radicalmente contrarias a dicho plan). Se
pretendió, pues, que los asistentes tuvieran una
configuración general de la información que existe sobre
el tema, que para nada es definitivo, según dejan
constancia las importantes controversias que existen
actualmente a nivel nacional en relación a la
elaboración de los planes de estudios en cada facultad y
la actitud de los diferentes actores del cambio.
Quizás el mayor punto negativo de la actividad fuera la
falta de participación por parte del profesorado,
haciendo patente su escaso interés por las actividades
convocadas por estudiantes, restándole importancia a un
tema que debe ser abordado de forma integral por todos
los componentes de la facultad para conseguir la mayor
eficacia. Sin un debate amplio sobre los nuevos planes,
los problemas antiguos y las posibles soluciones, que
pueden surgir en actividades como estas jornadas, es
difícil conseguir que el cambio se produzca de forma
adecuada, pudiendo convertirse un hecho histórico como
el que nos ha tocado vivir, en un proceso traumático que
satisfaría a pocos.
De todas formas, creo que se ha cumplido el objetivo
inicial de introducir en el debate al alumnado, que
puede ahora sentirse involucrado activamente en el
proceso, participando y defendiendo sus intereses para
conseguir un plan de estudios que cumpla realmente con
las expectativas de nuestros futuros compañeros cuando
entren en la facultad con la misma ilusión que nosotros
entramos un día. Una ilusión que, a mi modo de ver,
fuimos posponiendo para otras etapas de nuestra
formación, por los avatares de una carrera que quizás no
vaya en consonancia con una máxima eficacia en el
aprendizaje de la Medicina
Ismael
Said Criado
Sexto curso
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