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Número 16 (28 de Marzo de 2.007)


Dedicado a vosotros

Creo que se me podría definir como un “dinosaurio” de esos que aparecieron en un número ya lejano de Alveolo dentro del “Animalario”, si bien es verdad que espero que después de 5 años a su lado, mis compañeros me consideren más cercana a ellos que esos animalitos jurásicos.
Llevaba tiempo queriendo decidirme a escribir algo y nunca me lanzaba, pero como el tiempo pasa tan rápido si no me doy prisa se acaba la carrera y no lo he hecho. Me parece mentira estar diciendo esto, ya que hace nada estaba en primero, preguntándome a mí misma qué hacía ahí, si había perdido la cabeza por meterme en algo tan largo que nunca acabaría y con esa gente tan joven que “literalmente” podrían ser mis hijos.
Sorprendentemente, tras las primeras caras de extrañeza al verme allí (y los más atrevidos incluso preguntarme por qué), no encontré entre mis compañeros más que palabras de ánimo, ofrecimientos de ayuda e incluso admiración por lo que ellos llamaban valentía y yo misma locura. Me llena de orgullo que algunos incluso me consideren su amiga y cuenten conmigo no sólo para temas de clase sino de ocio: comidas, cumpleaños, etc. Sé que saben que me tienen para todo en lo que yo pueda ayudarles.
Cada vez más integrada y animada, ya estamos casi al final de 5º curso y quería dar las gracias a todos los que han estado ahí apoyándome y haciéndolo posible.
Es verdad que se pasa mal, que exige mucho esfuerzo, horas de sueño (mejor dicho, de insomnio) y que nos planteamos muchas veces si realmente merece la pena. Yo os puedo decir que no sabéis cómo lo comparto (bueno, los más cercanos lo sabéis), cómo llego saliente de guardia con las ojeras más profundas de lo ya habitual en mí, para no perderme las clases o las prácticas y los líos que me traigo para poder estar aquí. Quisiera deciros que, aunque sé que muchos ya os habéis dado cuenta, sí merece la pena, es un privilegio poder estudiar Medicina y lo que ello supone, aunque volveréis a dudarlo cuando estéis de residentes y luego en vuestro trabajo, pero muchos malos tragos se compensarán con una sola persona a la que ayudéis en un mal momento. Después sólo recordaréis los buenos ratos (procurad que sean muchos).
Bueno vale, que me pongo sentimental, será la edad (la mía, claro). Otra vez muchas gracias a todos los compañeros y profesores que han hecho posible que siga aquí a pesar de las dificultades.
P.D. Gracias sobre todo a mi hija por soportar que su madre comparta sus años de facultad.

Maribel Rodríguez Macías
Quinto curso


Un día de huelga

El pasado día 17 de marzo tuvo lugar en Madrid, a las puertas del Ministerio de Sanidad y Consumo, la huelga de los MIR a la que algunos estudiantes de Medicina asistimos, y en la que se pedía una mejora de la situación laboral de los residentes. Fue una jornada ajetreada desde muy temprano, ya que suponía madrugar mucho más que de costumbre. Eso sin contar que era fin de semana y el pequeño retraso que tuvimos a causa de un malentendido, pero bueno, la espera valió la pena y después del imprevisto nos pusimos rumbo a Madrid. Nada más subir al autobús pude ver que éramos muy pocos los que íbamos, y antes de subir me sorprendí al ver que sólo iba un autobús (y eso que era gratis), pero aquello no me decepcionó y mi ilusión por apoyar a nuestros compañeros (no tan lejanos) los MIR, permaneció. Mientras tanto el viaje, agotador; aunque con música, bocadillos, golosinas y alguna que otra siesta y por fin... ¡llegamos a Madrid! Sin embargo, esta vez sí que me decepcioné al ver la escasa gente que había asistido al acto, pero tampoco eso bajó mis ánimos de huelga y con todo ello nos dispusimos a cumplir nuestra misión. Y allí me vi, en frente del Ministerio, entre MIR y estudiantes de Medicina de otras universidades, todos unidos, en un solo gesto, reivindicando algo que nos correspondía, y pensé que aquel día era una de esas ocasiones en que sientes que la Medicina forma parte de ti, de tu vida, como cuando amas a alguien en cuerpo y alma, y pensé que luchar por ese amor que estaba en lo más profundo de mi corazón, era lo más hermoso que podía hacer, y así lo hice, pero lástima que nuestro grito se oyera poco, porque pocos éramos, como ya dije.
Lo cierto es que todos soñamos con ser médicos y con disfrutar de nuestra profesión, pero ¡claro!, deleitarse con nuestro trabajo cuando se está en condiciones de hacerlo, porque cuando llevas 32 HORAS SIN DORMIR ya me dirás las ganas que puedes tener de disfrutar del oficio. Por eso tan importante es llegar a nuestra meta en esta carrera como defender nuestros derechos como futuros médicos.
Como iba diciendo, la huelga siguió su curso, aunque no todo fue huelga, ya que hubo tiempo para descansar y así pronto llegó la hora de volver a Granada y... otra vez en autobús, y esta vez el viaje fue mucho más agotador que el de ida, aunque satisfechos y orgullosos de nuestra labor porque a pesar de que estábamos “cuatro gatos”, lo importante es que habíamos puesto la primera piedra de esta gran torre que sin duda con entusiasmo llegará a la cumbre. Y se pasó el día, pero no pensando que era uno más en mi vida, sino pensando que si todos nos unimos podemos vencer grandes batallas. Y se pasó aquel día, pero no en vano, pues aquello me dio fuerzas para seguir adelante estudiando Medicina y superar esas barreras que a menudo se nos presentan en la vida.

Juan Miguel Rubio Horrillo
Segundo curso


Saturados de información

Muy frecuentemente oímos y decimos que estamos saturados de información. Prensa, radio, televisión, boletines informativos, cartas, correos electrónicos, Internet, artículos científicos, etc., superan en la mayoría de los casos la capacidad que tenemos para asimilar toda la información que en estos momentos está a nuestro alcance. Sin embargo resulta paradójico que en bastantes ocasiones nos quejamos de no estar informados, especialmente si nos situamos en el contexto laboral y concretamente en la información que emana de los órganos de gestión.
¿En qué quedamos? ¿Nos sobra o nos falta información? ¿Cuáles pueden ser las causas de esta paradoja? A mi juicio, para responder a estas preguntas, necesitamos realizar una breve reflexión y asumir la corresponsabilidad de todos en este asunto. El que no leamos el periódico no significa que éste no se edite diariamente. Pues bien, algo parecido ocurre con la información actualmente disponible en nuestro ámbito académico.
Leyes, normas, reglamentos, convocatorias, becas, proyectos, guías docentes, actividades culturales, etc., inundan las páginas de los boletines oficiales, prensa y Web de nuestra universidad, centros y departamentos. Corresponde a todos y cada uno de nosotros atender, localizar, priorizar y difundir la información que de acuerdo con nuestros deberes y obligaciones constituyen parte de nuestra responsabilidad. Cierto es, que desde los Centros Universitarios se deben establecer sistemas que garanticen la adecuada transmisión de la información, pero no es menos cierto que la eficacia y eficiencia del proceso depende de todos. Directores y secretarios de departamento, profesores, alumnos y personal de administración y servicios que libre y voluntariamente ocupamos cargos de representación en Junta de Facultad, consejos de departamento, comisiones de curso, etc., tenemos una responsabilidad compartida para que la cadena informativa no se interrumpa, hasta que llegue al último rincón donde deba difundir. Sin embargo esto no exime de sus deberes, a aquellas personas que por tener menor compromiso de gestión académica, consideran que la información les debe llegar certificada y con acuse de recibo.
Los tablones informativos, los documentos de Junta de Facultad y los escritos de los diferentes órganos de gobierno, están para informarnos. Y en este sentido, debemos reconocer que en bastantes ocasiones somos nosotros mismos los responsables de nuestra falta de información y por lo tanto en estos casos deberían prevalecer las actitudes prudentes frente a las quejas injustificadas.
Por supuesto que todo lo anterior está íntimamente relacionado con la prioridad y el interés que se tenga sobre los temas. Poco esfuerzo informativo hay que realizar cuando se trata de determinados asuntos. Por el contrario, somos tremendamente resistentes a la hora de asimilar la información que afecta a temas que para nosotros ocupan un segundo o tercer plano, algo que por otra parte resulta ser de una lógica aplastante. Pero justo ahí es donde puede radicar parte del problema. ¿Se ajustan equilibradamente las prioridades a deberes y obligaciones?
Estar informados es responsabilidad de todos.

Javier Cañizares García
Vicedecano Ordenación Académica


 
A mis compañeros

Qué razón tenía el Decano de esta Facultad cuando nos dijo el primer día en esa impresionante Aula Magna que aprovechásemos estos años, porque pasarían más rápido de lo que pudiésemos imaginar. Pero cuando tienes 18 años, seis más te parecen una eternidad.
En primero estás asustado y no sabes muy bien donde te has metido, pero tienes toda la ilusión y ganas de descubrir cosas nuevas; en segundo y tercero la amistad se afianza y te haces el chulito “va…esto es pan comido”; y llega cuarto “borregos, pagaréis lo que me hicieron los veteranos, porque ahora yo soy el veterano”; en quinto ya empiezas a darte cuenta de que la cosa está llegando a su fin; y llega sexto con sus exámenes, mil agobios…y entre todo eso nos volvemos a reunir en el lugar donde todo empezó, el Aula Magna, para regalar a nuestros compañeros de otros cursos unos buenos momentos que con nuestro esfuerzo e ilusión fuimos haciendo poquito a poco.
En nuestra gala hubo momentos emocionantes, como las fotos del final, en las que más de uno no pudo aguantar las lágrimas, al ver que todo esto ya estaba apunto de acabar, y por supuesto hubo momentos de risas, y ¡qué momentos! Los directos, los vídeos, las guasas con los profesores... son cosas por las que todos los alumnos de esta facultad hemos pasado o pasaréis.
Por todo ello: a mis compañeros de sexto, enhorabuena por habernos sacado una sonrisa y por haber conseguido unir ideas, ilusión, tiempo y amistad para que todo saliese genial. Y a mis compañeros de otros cursos, gracias por haber venido, sin vosotros no hubiera sido lo mismo, mucho ánimo y disfrutad de vuestra época universitaria, porque poco a poco irá pasando entre clases, “prácticas” (ya entendéis las comillas, no?), exámenes, momentos duros y por supuesto, buenos ratos con los compañeros y amigos, esos amigos con los que un buen día compartiréis momentos inolvidables en vuestra gala de sexto.

Yéssica Plata Fernández
Sexto curso



Una gala para el recuerdo

Cuando uno está inmerso en la rutina universitaria, en el día a día de la Facultad de Medicina, no suele ser consciente de los pequeños regalos que estos seis años de carrera han ido dejando. Entre estudiar, la preocupación por dónde te prepararás el MIR, las numerosas votaciones que se hacen (para la cena, para la graduación, para el examen de Legal…), parece que no queda tiempo para nada más, que todo se acaba y que no vas a tener tiempo ni de pensar en todo lo que te ha ido marcando estos años atrás. Entonces aparece la Gala…
Muchos pensarán que es sólo un espectáculo, yo también lo creía así hasta ahora, pero es muchísimo más que eso. Todos pusimos mucha ilusión en la preparación de cada actuación o de cada vídeo, pudiendo compartir momentos entrañables con profesores, con personal de la facultad y con nuestros propios compañeros, pero también sufrimos un poco la desesperación típica del “no me sale nada y la Gala es en 3 días” que suele acompañar a cualquier espectáculo que se precie.
Sin embargo, lo que yo resaltaría, es el propio día de la Gala, ese 20 de marzo de 2007, desde el mediodía hasta bien entrada la madrugada. Fue un día inolvidable para mí, y creo que hago bien si digo que para muchos alumnos de 6º también. Fue una de esas pocas ocasiones en las que de verdad compartíamos un sentimiento de unidad y de añoranza, sabíamos que aquello era nuestro, de cada uno de los que estábamos a diario (o no tan a diario) por el aula 6 de la facultad. Daba igual que ese vídeo lo hubiese preparado alguien con quien apenas tenía trato o mi mejor amigo, porque era de todos en ese momento.
El poder recordar nuestro paso por la facultad, las amistades que se han ido forjando a lo largo del tiempo y que se mantendrán toda la vida, los viajes que hemos compartido, las aulas que hemos pisado estos años, los profesores que nos han hecho pasar buenos y malos ratos, las anécdotas, las risas, los suspiros, los sufrimientos… es lo que nos hizo realmente ser “una piña”, y darnos cuenta de que, en realidad, cada uno de los que formamos 6º curso ya forma parte de los demás, que el haber vivido tantas cosas juntos ha marcado el comienzo de nuestra vida, y de que, a pesar de que nuestros caminos comienzan ahora a separarse, siempre estaremos unidos por esto, siempre podremos decir que fuimos la generación 2001-2007 de la Facultad de Medicina de Granada.

Ana Mª Campos Martínez
Sexto curso



Jornadas del EEES: el debate está en las aulas

No siempre contamos en la facultad con momentos y lugares que nos permitan expresar nuestros problemas y preocupaciones como ocurrió en las pasadas jornadas de información sobre el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) celebradas los días 14 y 15 de marzo. Cierto es que dichas jornadas fueron organizadas con el objetivo principal de informar a los estudiantes de Medicina sobre el llamado plan de Bolonia, sus consecuencias en el plano docente y la implicación necesaria de todos los componentes de la Universidad para conseguir un nuevo plan de estudios que mejore la calidad de la enseñanza de nuestra facultad, así como una mayor implicación del alumnado en su propio aprendizaje; pero gracias a la participación de Decano y Vicedecano de Ordenación Académica, y a la de muchos alumnos de diferentes cursos de la carrera, se creó un ambiente francamente propicio para abordar varios problemas que existen en los planes de estudios actualmente vigentes en Granada, el de 1974, el de 2002 y el plan piloto del EEES que se desarrolla en los cursos de 1º, 2º y 3º. En primer lugar, varios compañeros de 5º curso fueron bastante críticos con el sistema actual, dejando clara la necesidad de un cambio de actitud, primero desde el profesorado, para que olviden las coletillas acuñadas sobre la necesidad de comprimir los temarios de las asignaturas en menos horas lectivas, así como de los alumnos, que deben aprender cuáles son las exigencias que deben asumir para cumplir con el planteamiento de los nuevos planes de estudio.
A pesar de que a veces existió el riesgo de equiparar el plan de Bolonia, que prevé implantarse antes de 2010, con el plan 2002, de forma que sus errores se hicieran extensibles al nuevo plan, pareció quedar constancia de la oportunidad que supone este nuevo plan para conseguir una mejora cualitativa del plan de estudios en la facultad, siempre que exista la implicación del alumnado en dicho cambio que, a día de hoy, se encuentra en su recta final.
Durante las jornadas se presentaron las vías para participar en la elaboración del cambio, así como las distintas posturas que pueden tomarse en relación al EEES. Por tanto, los asistentes pudimos aprender algo sobre el plan europeo desde varios puntos de vista (la visión institucional, del Estado y decanato, la visión de profesorado, la visión de los alumnos y algunas visiones radicalmente contrarias a dicho plan). Se pretendió, pues, que los asistentes tuvieran una configuración general de la información que existe sobre el tema, que para nada es definitivo, según dejan constancia las importantes controversias que existen actualmente a nivel nacional en relación a la elaboración de los planes de estudios en cada facultad y la actitud de los diferentes actores del cambio.
Quizás el mayor punto negativo de la actividad fuera la falta de participación por parte del profesorado, haciendo patente su escaso interés por las actividades convocadas por estudiantes, restándole importancia a un tema que debe ser abordado de forma integral por todos los componentes de la facultad para conseguir la mayor eficacia. Sin un debate amplio sobre los nuevos planes, los problemas antiguos y las posibles soluciones, que pueden surgir en actividades como estas jornadas, es difícil conseguir que el cambio se produzca de forma adecuada, pudiendo convertirse un hecho histórico como el que nos ha tocado vivir, en un proceso traumático que satisfaría a pocos.
De todas formas, creo que se ha cumplido el objetivo inicial de introducir en el debate al alumnado, que puede ahora sentirse involucrado activamente en el proceso, participando y defendiendo sus intereses para conseguir un plan de estudios que cumpla realmente con las expectativas de nuestros futuros compañeros cuando entren en la facultad con la misma ilusión que nosotros entramos un día. Una ilusión que, a mi modo de ver, fuimos posponiendo para otras etapas de nuestra formación, por los avatares de una carrera que quizás no vaya en consonancia con una máxima eficacia en el aprendizaje de la Medicina

Ismael Said Criado
Sexto curso

 
 
 
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